El amor duele

A lo largo de la historia, se han escrito millones de estrofas en poemas y canciones, sobre el vinculo entre el amor y el dolor, cabe preguntarse qué verdad hay detrás de la sabiduría popular respecto a este asunto.
A prácticamente todo el mundo le han partido el corazón en algún momento de su vida, y es que la perdida de un ser querido en pocas palabras… duele, pero este dolor descrito ¿es real o tan sólo una metáfora? o planteado de otra forma, ¿el dolor emocional puede ser también físico?
Una investigación llevó a cabo un estudio utilizando técnicas de neuroimagen con la finalidad de probar las posibles conexiones neuronales entre el dolor físico y el social. Las imágenes mostraron que las regiones cerebrales relacionadas con el dolor físico están estrechamente conectadas con el dolor social. Estos hallazgos han suscitado diferentes cuestiones, entre ellas la siguiente: ¿por qué la perdida del amor duele?
Una revisión de estas investigaciones presenta una explicación evolutiva sobre este fenómeno, según este planteamiento nuestros antepasados necesitaban establecer estrechos vínculos sociales para poder sobrevivir. Mantenerse en grupo favorece la seguridad de los miembros ante posibles ataques de depredadores y otras contingencias, por lo que como consecuencia estar lejos del cuidador o de la persona de apego de referencia produce un dolor que se desencadena ante la separación, esta reacción según esta teoría sería un mecanismo adaptativo de supervivencia.
En un estudio posterior, se recogió una muestra de 40 sujetos los cuales habían sido  que rechazados recientemente y de forma repentina por sus respectivas parejas. Se usaron nuevamente técnicas de neuroimagen, concretamente de resonancia magnética, que servían para observar las activación cerebral que se producía tras mostrar las imágenes de sus ex. Los resultados revelaban que se activaban los mismos circuitos neuronales del dolor, que los producidos por el calor intenso (equivalente a sostener una taza de té ardiendo).
Una de las conclusiones extraídas hace referencia a que un daño emocional intenso puede encender en el cerebro las vías sensoriales del dolor de forma análoga a como se activarían ante un golpe o mediante calor intenso.
El dato curioso es que del mismo modo que  ocurre con el dolor físico, administrar determinados analgésicos parece reducir la intensidad del dolor emocional. Y aunque muchos podáis pensar que puede ser un buen remedio tomarse una aspirina para “el mal de amores”, siento deciros que esto solo sería un alivio transitorio, ya que cualquier recordatorio sobre la persona perdida volverá a activar el dolor.
Para ello toca pasar por un proceso adaptativo de perdida, dirigido hacia la aceptación, en el cual el paso del tiempo junto con nuestras habilidades serán nuestros mayores aliados.
En definitiva, puede que estos hallazgos no conducirán de forma directa a mitigar el malestar producido por la perdida, pero nos pueden ayudar a comprender que el dolor es real y no sólo imaginario.
Para finalizar me gustaría esbozar un último matiz, aunque no por el menos importante . El articulo hace referencia a la perdida del amor tras la ruptura del nexo con el ser amado,  pero si estas en una relación y sientes dolor, eso no es amor.

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