El rechazo del niño a nuevos alimentos ¿cómo superarlo?

El rechazo del niño a nuevos alimentos ¿cómo superarlo?

¿Qué es la neofobia alimentaria?
La neofobia alimentaria, es el “miedo a probar alimentos nuevos”. Afecta a niños y a adultos, siendo bastante más frecuente durante la infancia.
La frase “no me gusta”suele darse con cierta frecuencia cuando los padres y madres intentan incorporar un nuevo alimento en la dieta de su hijo. Y los adultos en un intento desesperado porque su hijo coma, tienden a presionar al mismo, lo cual es un error pues intensifica la animadversión hacia el alimento.
Como veremos más adelante , el comportamiento neofobico durante la infancia en la mayoría de los casos se corregirá con el paso del tiempo.
Sin embargo, hay un determinado número de personas que mantienen esta problemática constituyendo un trastorno de alimentación selectiva.
¿Por qué tantos niños atraviesan una fase de rechazo a ciertos alimentos?
Justo porque es exactamente eso, una fase del desarrollo que aparece entorno a los 2 años de edad y que puede prolongarse hasta los 6 años.
El comportamiento neofobico puede estar relacionado con varios factores, uno de ellos es que durante este periodo los niños tratan de mostrar cierta independencia, sin embargo, son totalmente dependientes de sus padres y poseen muy pocas herramientas para controlar sus impulsos más inmediatos.

Otro motivo es que la queja puede ser un medio para llamar la atención de padres u otros adultos.
Como anticipábamos, en muchos casos esta conducta es transitoria y remitirá con el tiempo, lo que implica una buena dosis de paciencia por parte de los padres. No obstante, es imprescindible que se haga una correcta gestión de esta etapa pues si el niño restringe muchos alimentos puede afectar negativamente a su salud.
Algunos psicólogos evolutivos tienen una interesante teoría al respecto, denominada el “dilema del omnívoro”.
Esta explica que nuestros antepasados omnívoros (al igual que nosotros), estaban diseñados para comer una amplia gama de alimentos. Por lo tanto, tendían a explorar e innovar, incorporando a su dieta todo tipo de elementos que pudieran ser comestibles, pero en esta indagación podían encontrar plantas venenosas, por lo que resultaba imprescindible ser cauteloso respecto a posibles alimentos nuevos.
Sugieren que es un comportamiento instintivo, un mecanismo de defensa que desarrolló nuestra especie para protegerse de posibles alimentos dañinos. Dicho mecanismo, desde esta perspectiva, puede activarse cuando el niño empieza a caminar y por tanto a explorar su entorno por sí mismo. De ahí que los pequeños de la casa tiendan a rechazar de manera natural alimentos con los que no han tenido experiencia previa.

¿Cómo superar la etapa neofóbica?

Comida positiva: es muy importante asociar la comida a experiencias positivas durante la infancia. Y en realidad llevarlo a cabo es más fácil de lo que parece, un recurso que puede ser de gran utilidad es hacer participe al niño en las diferentes partes del proceso vinculados al alimento, como por ejemplo:

  • Ir al supermercado a comprar con sus padres y, una vez allí enseñarles la variedad de frutas y verduras que hay disponibles.
  • Cocinar juntos diferentes platos que incluyan estos alimentos (el niño puede echar una mano en el proceso de preparación).
  • Finalmente puede ayudar a poner la mesa.

Implicar a los niños en estas dinámicas aumenta la probabilidad de que el mismo esté interesado en probar un alimento si ha ayudado a elaborarlo.
Otra forma de generar experiencias positivas, la podemos conseguir a través de la creatividad. Muchos de los elementos que los niños rechazan tienen que ver con las texturas, el color o a otros aspectos de la apariencia de los alimentos.”. La clave ¡haz que le resulte apetecible!
Por ejemplo, si rechaza el pescado, no le presentes un filete en el plato, en cambio puedes hacer un pastel de este ingrediente combinado con queso. En el caso de la verduras puedes hacer caritas sonrientes combinando las mismas. El pescado suele ser junto con las verduras de los alimentos más difíciles de incorporar en la dieta infantil, por eso la industria alimentaria presenta el pescado en forma de palitos o con otras formas divertidas y más sugerentes.
Otros tips que pueden ser de utilidad:

  • Utilizar cuentos con imágenes de verduras, para conseguir normalizar dichos alimentos y aumentar su atractivo.
  • Disfruta tu mismo de la comida en la mesa, ya que los padres son los principales modelos de referencia sobre los cuales se reflejan los niños. Te invito a que reflexiones sobre tu propia relación con la comida… si tu mismo evitas comer brocoli, es difícil que un niño por iniciativa propia esté receptivo a comer este alimento.
  • Siéntate con tu hijo en la mesa, trata de establecer la rutina de comer en familia.
  • Introduce cada alimento nuevo de manera individual, junto con otros alimentos que si le gusten.
  • El nuevo alimento debe ser introducido en pequeñas cantidades.
  • Aplica la paciencia, trata de mantener un ambiente positivo y relajado, sin presiones. Dales el tiempo suficiente para que coman, unos 40 minutos es suficiente.
  • Dont worry be happy, no te alteres en exceso pues eso incrementa mayor rechazo en el menor hacia algo que queremos que sea una experiencia apetecible. Además, las discusiones por la comida son una forma de recibir mayor atención por parte del adulto.
  • El niño no debe elegir el menú. Aunque si puede participar en la creación del mismo. En consonancia con esto, otro gran error que se comete es darle a elegir otro alimento de su agrado por desesperación. Ejem: Si tira el pollo al suelo, le damos un helado .
    Una vez conseguido que tu hijo coma un adecuado numero de alimentos, trata de mantener una amplia variedad en el menú de tu casa. Es importante no entrar en una rutina con pocos alimentos, aunque resulte más sencillo darle a tu hijo aquello que sabes que le va a gustar.
    Como puedes observar es importante cuidar nuestra forma de relacionar al niño con la comida. Si gritamos, nos enfadamos o usamos a modo de castigo conductas como guardar lo que no se ha comido a mediodía para la cena, el niño vinculará el alimento con experiencias negativas. Sabiendo esto, vamos a darle la vuelta para que el aprendizaje sea positivo., pues la alimentación es un elemento muy importante en la vida de todo ser humano.

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