Elimina la necesidad de controlar aquello incontrolable

Elimina la necesidad de controlar aquello incontrolable

“Lo que nos perturba no es lo que nos ocurre, sino nuestros pensamientos sobre lo que nos ocurre”, esta frase se le atribuye a Epicteto filósofo griego, de la escuela estoica, que vivió parte de su vida como esclavo en Roma. Hasta donde se sabe, no dejó obra escrita, pero de sus enseñanzas se han conservado y llegado hasta nuestros días. Y volviendo a la frase de hoy, quien mejor para transmitirnos que la peor cárcel no es la que tiene tres muros y barrotes, sino nuestra propia mente, la cual mal dirigida puede limitar nuestra vida hasta el punto de dejarnos sin apenas libertad. Me gustaría preguntarte, ¿cuántas veces te has encontrado luchando contra circunstancias adversas que escapan a tu control? y ¿cómo te sientes tras ello? frecuentemente el resultado es que acabas sintiéndote agotado y con la sensación de estar sin salida.

Quizá la respuesta está en responder de manera diferente a lo que habitualmente haces y no te funciona. Ayuda dejar de lado la reacción impulsiva, dar unos pasos atrás, para de este modo disponer de una visión más amplia del panorama que ante ti se presenta.

Piensa en que lo realmente importante no es lo que sucede…sino cómo reaccionas ante eso. Lo único que en muchas ocasiones está en nuestra mano es la actitud que tomas, la elección que haces, mediante la cual puedes aceptar las circunstancias (y pese a ellas continuar) o rechazarlas y lamentarte sin avanzar.

Pero a veces debido a cómo nos afectan las situaciones nuestra perspectiva queda nublada y la visión de la realidad es parcial y nos sentimos atrapados en esa hipotética cárcel.

Para poder empezar a tomar decisiones objetivas, es necesario comenzar la casa por los cimientos y no por el tejado, primero debes identificar qué ocurre y de qué depende.

Hazte una simple pregunta. ¿Este evento atañe a las cosas que están dentro de mi propio control o aquellas que no lo están? Si se trata de algo fuera de tu control, entonces actúa, pero si no es así, tendrás que soltarlo, pues esa lucha inmediata es contra elementos que no dependen de ti.

Podemos querer que las cosas sucedan de otra manera, pero eso no significa que la realidad vaya en consonancia a mis anhelos. Exigir a la vida que lo que está ocurriendo cambie inmediatamente hacia lo que quiero, me genera mucho malestar. En cambio, aceptar los eventos tal cual son ahora, nos otorga paz.

Nuestra realidad a veces es el espejo de cómo pensamos, ya que los pensamientos me dirigen a actuar de la forma concreta y esto tiene unas consecuencias.

Si no me crees, párate y reflexiona ¿cómo afectan mis pensamientos, palabras y acciones a mí mismo, a mi pareja, a la gente que quiero, a mis compañeros de trabajo?

Si consigues aprender a distinguir entre lo que puedes y no puedes controlar, tienes una gran parte del camino hecho. Sabiendo de antemano que nuestra forma de interpretar la vida está influenciada, por nuestras propias opiniones, aspiraciones, deseos y las cosas que nos generan malestar. No obstante esto no significa que el factor de la influencia me obligue a actuar de manera inamovible. Por ejemplo: me puedo levantar una mañana sintiendo que el día va a ser horrible, pensando que es mejor no levantarme de la cama y sin embargo, puedo levantarme, prepararme y salir de casa,  ir a mi trabajo, y trabajar que es en última instancia un elemento importante en mi vida para seguir a delante, pese a que realmente no tuviese ganas o sintiese que el día no me iba a acompañar y quizá, sólo quizá, el día al fin al cabo puede ser que no fuese tan malo. Por lo tanto, siempre tengo elección, y si habitualmente doy credibilidad a mis pensamientos, los cuales muchas veces hacen referencia a miedos, seré esclava/o de los mismos.

Ten presente que no podemos elegir nuestras circunstancias externas, pero siempre podemos elegir cómo responder a ellas.

La libertad y en gran medida la felicidad se gana no dando importancia a las cosas que están fuera de nuestro control.

Elimina la necesidad de controlar aquello incontrolable y tu mismo te librarás de tus ataduras.

 

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