Toma tus propias decisiones

El día a día está lleno de continuas pequeñas decisiones. Qué ponerme, dónde ir, qué comer y un largo etcétera. Parecería lógico que si esto es algo tan frecuente deberíamos dominarlo, sin embargo, las personas a veces mostramos dificultades a la hora de decidir sobre pequeñas y grandes cuestiones.

Gran parte del problema se encuentra en el hecho de anticipar los resultados y cuestionar si estos saldrán como se espera. Incluso para mucha gente esto resulta un verdadero problema. Se angustian por lo que deben hacer, dudan y se cuestionan a sí mismas incluso después de que se ha tomado una decisión. Preocuparse por cometer un error y sentirse culpable, ser cuestionados, etc. A veces la ansiedad que genera la propia toma de decisiones paraliza a la persona, y cada vez que la misma evite tener que hacerlo, el miedo asociado ira aumentando. Tomar decisiones es una habilidad que se va entrenando con el tiempo y, a día de hoy esta se ha convertido en elemento muy valioso, pues disponemos de una gran cantidad de opciones al alcance de nuestra mano. Visto de este modo, es una herramienta de inestimable valor y, la forma más adecuada de mejorar dicha herramienta es entrenándola a diario.

Si tras reflexionar encuentras que necesitas trabajar tu toma de decisiones, voy a plantear una serie de estrategias:

Toda decisión conlleva una perdida

Esto nos lleva a aceptar que no podemos tenerlo todo, al decidir dejamos de lado otras posibilidades, unas quizá no tienen mayor trascendencia como si eliges entre un menú u oto, pero otras resultan mucho más costosas, como quedarse en una empresa o irse a otra.

No te cuestiones cruelmente tras tomar una decisión

Siempre nos puede caber la duda de si lo que hemos dejado hubiese sido mejor de lo que hemos escogido. E incluso pueden llegar un sin fin de preguntas vinculadas al ¿y si? Pero entrar en este circulo vicioso de pensamientos, conlleva un aumento del malestar e incluso de sufrimiento. La idea es centrarse en el presente, en lo que puedes hacer con lo que tienes en tus “manos”, soltando el pasado sobre el cual no se puede hacer nada.

Aleja de ti quienquiera que te haga sentir que eres incapaz de tomar decisiones por ti mismo

Si ya de por sí evitas tomar decisiones, resulta tentador que sean los demás los que hagan este trabajo por ti. Párate a pensar ¿qué sentido tiene que los demás decidan algo que tiene que ver con las necesidades de uno mismo? Pero en realidad en este punto hago referencia a aquellas personas que de alguna manera, se otorgan este papel, cuestionando la capacidad del otro en la toma de decisiones. Es imprescindible que identifiques a estas personas y hagas algo al respecto.

Deja de postergar sin fin

Procrastinar es una forma de evitar o posponer esa toma de decisiones y el resultado de las mismas. Al no decidir a corto plazo nos liberamos momentáneamente de la posible ansiedad que nos genera, pero si lo dejamos pasar sin más puede que estemos poniendo en manos del azar algo que es relevante o que definitivamente perdamos la oportunidad.

Confía en ti mismo

Es adecuado aprender a conectar con nosotros mismos, a escuchar nuestras necesidades, y en este punto nuestra intuición y la propia experiencia pueden tener mucho que aportarnos. Pierde el miedo a equivocarte A lo largo de nuestra vida, muchas de nuestras decisiones serán equivocadas y esto necesariamente no significa nada negativo, de hecho la realidad es que los seres humanos aprendemos por ensayo-error.

Sin lugar a dudas decidir por uno mismo es una opción mucho mejor que tener que depender de las decisiones que otros toman por ti, perdiendo la oportunidad de aprender en este complejo y enriquecedor proceso que es la vida. Pero si sientes que te resulta difícil y no confías en tu criterio, tal y como te decía, lo que te devolverá esa confianza es comenzar a tomar tus propias decisiones, para ello empieza por aquellas que sean más sencillas y progresivamente añade dificultad. Una estrategia muy valiosa es sopesar pros y contras, tras ello lo que más beneficios conlleve para ti será la mejor opción.

 

¡La decisión es tuya, arriésgate y date voz a ti mismo! toma tus propias decisiones

 

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