Cómo superar los sentimientos de soledad

El sentimiento de soledad puede generarnos un profundo malestar, este se relaciona con el aislamiento, con la idea de no pertenecer o ser parte de algo (como un proyecto de vida) hasta el punto de que la persona crea que no le importa a nadie.

La soledad está inmediatamente asociada a la falta de contacto con otros seres y sin embargo, la realidad es que podemos sentirnos solos pese a estar rodeados de personas.
Dicho sentimiento de soledad puede ser el precursor de depresión y de estados análogos. Asimismo, puede resultar muy difícil de sobrellevar ya que como especie, somos seres sociales que necesitamos la compañía y el contacto de otros. De hecho, si miramos atrás en el tiempo probablemente, muchas de las experiencias más significativas y entrañables en nuestra vida estarán vinculadas a relaciones interpersonales.
No obstante, esta visión negativa de la soledad es una perspectiva que nubla el verdadero propósito de la misma. La soledad bien conducida permite al individuo descubrirse a sí mismo, esto a su vez posibilita mejorar la relación con la propia persona y con el resto. Cuando estamos solos podemos establecer un adecuado dialogo interno mediante el cual, seamos capaces de ver nuestras expectativas y reorganizar mentalmente nuestras necesidades. Además, es imprescindible que dispongamos de nuestro espacio personal en solitario, para disfrutar de todo lo que nos rodea, como descansar, conectar con la naturaleza, escuchar música etc., sin la necesidad de generar vínculos dependientes con otras personas. Para llegar a este punto de conexión con nosotros mismos, es imprescindible realizar un trabajo continuo que nos permita encontrar el equilibrio en las diferentes facetas de nuestra vida.
Pero si lidiar con esta sensación de vació, te desborda y no sabes cómo atajarla. Te voy a facilitar unas cuantas pautas que sin duda, pueden ser de gran utilidad si empiezas a incorporarlas en tu día a día.

  • Reconoce tus sentimientos y expresarlos. Este es el primer requisito, ser consciente nos permite identificar el problema, sin este paso tan elemental no hay posibilidad de cambio. Tras este, poder comunicarlo posibilita a los demás que entiendan lo que me sucede. Además, la propia expresión de estos pensamientos y emociones tan dolorosos hace que se libere parte de esa energía retenida.
  • Actívate. La soledad es un estado de plena pasividad. La única manera de romper con el mismo es poniéndote en marcha. Para ello, involucrate en diferentes actividades que te resulten entretenidas y contribuyan a que tu tiempo pase de forma agradable.
  • Potencia tu creatividad. Si quieres que surjan nuevas ideas utiliza tu lado más creativo. Este suele florecer cuando combinamos concentración y soledad. De hecho los artistas usa como herramienta imprescindible, “la soledad creativa”. Así que, quién sabe… quizá puedas sacar provecho y encontrar tu faceta más artística.
  • Visualiza un lugar o una situación que te resulte idílica. Esto hace que podamos evadirnos por instante y experimentamos sensaciones positivas.
  • No recurras al sentimiento de culpa. Sea lo que sea lo que te ha conducido a la situación actual. Tender a “flajelarse” sólo hará que te hundas más en sentimientos como la desesperación, la conmiseración y el autorechazo. Al mismo tiempo, tendrá un efecto rebote y acrecentará esa sensación de soledad. Trata de ser objetivo y ver la responsabilidad que has tenido en tus actos. Esto te facilitará el conocimiento de cuales han sido tus errores y, de este modo con posterioridad poder modificarlos.
  • Conecta con gente. Una vez inmerso en la soledad, se tiende a rechazar el contacto con los demás y la situación acaba convirtiéndose en una espiral de difícil escapatoria. Las personas de nuestro entorno pueden aportarnos consuelo, entretenimiento y apoyo en un momento tan complejo. Asimismo, cuando una persona está muy afectada por un problema, escuchar y atender a las necesidades de los otros hace que salgamos de nuestra única realidad para flexibilizar nuestra mente. Las redes sociales, una llamada, una reunión de amigos son alternativas muy validas de cara a ayudarnos en el proceso.
  • La felicidad es transitoria. Recuerda que la vida no siempre es diversión, a lo largo de la misma ocurrirán situaciones complejas e incluso dolorosas, pero la realidad es que nada es definitivo, todo pasa y la soledad es un visitante que vendrá y se marchará. De nosotros depende que no nos aferramos al mismo, se paciente y permite que se vaya.

Para acabar os recomiendo un ejercicio diario:
Tienes que poner especial atención en reestructurar tus pensamientos, es decir, cambia todos aquellos que incluyan reproches, menosprecio acusaciones… por otros formulados de manera positiva ejemplo, “soy una decepción” por “soy una persona que ha conseguido llegar hasta aquí”, otro ejemplo “hace meses que no me llamas” por “hace tiempo que me acuerdo de ti, por qué no quedamos para tomarnos un café”. En definitiva, identifica los pensamientos con carga negativa y modifícalos por unos más realistas y funcionales. El pensamiento hará que las emociones que surjan vayan en consonancia con los mismos.
Recuerda, la soledad se alimenta de distorsiones cognitivas, nuestra forma de pensar hace que nos pongamos trampas a lo largo del camino. De ti depende modificar tu percepción y en consecuencia, cambiar cómo te sientes.

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