Dependencia emocional, una adicción devastadora

¿Qué es la dependencia emocional?
Esta problemática afecta tanto a hombres como a mujeres, y aunque hasta el día de hoy ha sido más recurrente en mujeres (aún lo sigue siendo por numero de cifras), debido a los modelos educativos patriarcales. En la actualidad se está dando un incremento en el número de varones que la presentan.
Las personas dependientes presentan patrones similares a otras adiciones, más concretamente, manifiestan una verdadera necesidad de su compañero sentimental. Estas muestran un miedo muy intenso y continuo de ser abandonadas por la pareja, debido a que sienten que no valen lo suficiente, lo que les lleva a buscar la seguridad en otros, desconfiando en sí mismas y en su criterio.
Todas estas caracteristicas expuestas, están asociadas a unos niveles de autoestima muy pobres.
Pero para comprender este fenómeno y por ende, poder trabajar sobre diversas alternativas que ayuden a la persona a ser más independiente, es necesario identificar el origen de la dependencia emocional. El cual se encuentra en la historia de vida de la persona, ya que no surge de manera espontanea.
En la mayoría de los casos está relacionada con el modelo de apego que ha recibido el niño durante la infancia, periodo durante el cual no ha recibido el tipo de afecto adecuado. En otros casos, encontramos el desencadenante en experiencias relacionales que la persona ha experimentando a lo largo de su ciclo vital.
Estas carencias hacen que el sujeto busque a un perfil concreto de persona que le ayude a “cubrir esos vacíos emocionales”. Sin embargo, encontramos que lejos de obtener una alternativa adecuada a sus necesidades, suelen sentirse atraídos por individuos que acrecientan esta dependencia. En dicha situación, cada miembro de la pareja se sitúa en dos polos opuestos, dependiente-dominante.

Consecuencias de la dependencia emocional

En casos severos el dependiente emocional normaliza desprecios y maltrato como parte habitual de una relación. A pesar de que estas personas son conscientes de lo perniciosa que resulta esta situación, no son capaces de abandonar la misma.
La dependencia afectiva se convierte en adictiva y se retroalimenta, replicando el mismo patrón de conducta una y otra vez. Incrementado por cada ruptura, a través de las cuales, la persona dependiente reafirma la creencia de que no vale nada, y por este motivo considera que nadie quiere estar con ella.
En estos sujetos la ruptura supone un verdadero trauma, pese a haber puesto punto y final a una relación disfuncional y totalmente desvirtuada, en donde el común denominador de la misma era el sufrimiento. Cuando esta finaliza, el individuo muestra síntomas de verdadera abstinencia, coloquialmente llamado “mono”, que convierte en desgarrador la ausencia del otro. Como consecuencia la persona puede buscar incesantemente el contacto con su ex-pareja.
Tras este impás de tiempo, nuevamente, busca otras relaciones mediante las cuales pretende tapar las mencionadas carencias emocionales, hasta que encuentre a un sujeto con un perfil similar al anterior. Esto produce un inicio del ciclo de dependencia.
Es importante romper con el autoconcepto (ideas sobre uno mismo) devaluado que poseen estas personas sobre sí mismas. Para ello, el punto de partida está en el reconocimiento, por parte del sujeto, de que tiene un problema. El cual no resulta trivial ya que interfiere directamente en su bienestar psicológico y emocional.
Además, la persona debe comprender que el cambio no depende de elementos externos o de los demás, sino de un cambio interno, en otras palabras, de uno mismo . Y este es parte de un proceso que se dirige a reestructurar (modificar) sus pensamientos, emociones y conductas.
Asimismo, es importante trabajar los conceptos interiorizados sobre el amor, el cual no es una necesidad sino una elección. La persona tiene que empezar por amarse a sí misma para poder establecer relaciones sentimentales saludables futuras. y esto aunque parezca paradójico incluye el que aprenda a convivir con la soledad.
No podemos olvidarnos de una parte fundamental en este proceso, la cual abarca trabajar habilidades como la autoestima y la asertividad, estas permitirán establecer vínculos sanos consigo mismas y con su entorno.
Si te identificas en este artículo pregúntate si eres feliz en está situación, aparta el autoengaño y busca la forma de iniciar el camino que te permitirá alcanzar un mayor bienestar.
Recuerda, el amor jamás es sinónimo de dolor, sino de respeto y enriquecimiento mutuo.

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