Cómo disminuir pensamientos negativos

Disminuyendo pensamientos que nos hacen sentir mal

Tanto en la practica clínica como en el día a día, me encuentro con diferentes personas que se sienten estresadas, desbordadas o deprimidas. Esto está directamente vinculado con la manera en que nosotros nos relacionamos con nuestros propios pensamientos.

Los seres humanos siempre estamos pensando, aunque en ocasiones no seamos conscientes de ello. Pasamos de obviarlos por completo a centramos plenamente en los mismos. Sin embargo, ese auto diálogo que aparece en nuestra mente, en ocasiones puede estar cargado de negatividad, y como consecuencia puede llegar a resultar muy perturbador, llegando a generar miedo, desasosiego, inseguridad y sensación de falta de control.

Pero como creo que es mucho más ilustrativo, aclarar conceptos con ejemplos voy a poner varios para que resulte más sencillo identificarlos

– Las etiquetas: cuando nos equivocamos al realizar una determinada tarea y nos decimos a nosotros mismos “soy un inútil por” … este calificativo que aplico a mi persona es totalmente falso, pues ya sabemos que los humanos aprendemos por ensayo error, y la mejor manera de conseguir los objetivos es aprendiendo de nuestros fallos. Por lo tanto, a lo largo de la vida TODAS las personas se equivocarán en innumerables ocasiones. El resumen de esta idea es que tenemos que calificar la conducta (acción) y no a la persona, por lo tanto, la frase correcta sería “me he equivocado en”

-Otros pensamientos a evitar son a través de los cuales hacemos valoraciones de todo o nada, por ejemplo, siempre me salen las cosas mal, nunca voy a ser feliz, etc. Ya que estas afirmaciones no son ciertas, ni siquiera es probable que todo lo que haga esté mal hecho, puesto que cada persona dispone de una serie de habilidades que le permitirán realizar muchas tareas de manera satisfactoria.

-Pensamientos catastrofistas o vaticinar el futuro, mediante los cuales anticipamos que lo que va ocurrir va a ser negativo, sin tener ningún tipo de certeza sólo dejándonos llevar por impresiones negativas, por ejemplo, tengo un fuerte dolor de cabeza, seguro que es un tumor.

-Leer la mente: esto se refiere a interpretar lo que los otros piensan, por ejemplo, “no me ha saludado porque le caigo mal”. Querido amigo/a, siento decirte que no somos capaces de leer los pensamientos ajenos y que la única forma de salir de dudas es preguntarle a la otra persona de manera concreta el porqué de su conducta. Pues si no podemos llegar a perder muchas oportunidades, amistades y llevarnos más de un disgusto por este tipo de razomientos.

Tal y como hemos visto, los pensamientos pueden llegar a generarnos mucho malestar si no sabemos cómo canalizarlos correctamente, del mismo modo un adecuado manejo de los mismos puede mejorar considerablemente nuestro bienestar. Para ello os voy a dar unos breves consejos que son muy útiles al respecto:

El primer concepto que debes de tener claro y sobre el cual partir, es que tú no eres tus pensamientos, en otras palabras, una persona se define por lo que hace no por lo que piensa. Además, según hemos visto estos no tienen por qué ser reales. Pero ojo, una forma de pensar reiterada en el tiempo, puede llegar a hacer actuar y hacer sentir a la persona acorde a los mismos.

-Interrumpir el pensamiento: Cuando un pensamiento resulte molesto, podemos sustituirlo por otro que tenga un efecto sobre nuestro estado de ánimo neutro o positivo. También podemos cortar el flujo de pensamientos centrándonos en otra tarea que nos distraiga de los mismos, una que los interrumpa por completo, como salir a correr, llamar a alguien, etc.

-Aceptarlos y dejarlos fluir: para ello podemos utilizar una visualización muy sencilla; “Imagina un rio de agua cristalinas, observa como fluye la corriente… observa el fondo… y puedes ver como la corriente arrastra unas hojas… obsérvalas y mira simplemente como se van… se pierden con la corriente.” Pensar en los pensamientos como objetos que podemos apartar de nuestra mente puede resultarnos de mucha utilidad, tal y como hemos visto en este ejemplo.

-Ríete de las propias circunstancias, exagéralas… no hay una medicina mejor para el estado de ánimo que el sentido del humor.

-Si las preocupaciones son muy intensas, por lo que los pensamientos sobre este tema son continuos, dedica un tiempo fijo todos los días para concentrarte totalmente en el evento que te preocupa. Este tendrá una duración estimada entre 10 y 30 minutos. Es importante recalcar que, este espacio debe usarse solamente para centrarte en esos pensamientos, sin que otras acciones interfieran sobre los mismos. El ejercicio resulta aun más potente, si escribimos dichos pensamientos. De esta manera van perdiendo intensidad.

Sé tu propio entrenador: piensa en cómo quieres resolver la situación, ¿es realista? Si es así a por ello, lo siguiente que debes hacer es describir los pasos a dar. Una vez visto todo ello de manera pormenorizada PONTE EN MARCHA.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *