Cuando los pensamientos se vuelven perturbadores

Muchas personas encuentran dificultades a la hora de poder gestionar sus pensamientos, los cuales, en ocasiones, se enfocan en resultados negativos, basándose en experiencias pasadas. Esta forma de razonar pesimista hace que el individuo pueda sentir miedo, angustia, falta de confianza, tristeza, impotencia y un interminable etcétera. El problema está en que frecuentemente para apartarlos entramos en una “lucha encarnizada” con ellos, tras la cual los perdedores seremos nosotros. Es decir, si yo te digo “no pienses en un elefante rosa”, inmediatamente tu mente traerá esa imagen que tratas de evitar. Esto significa que, no podemos elegir los pensamientos que nos asaltan, pero si podemos tomar medidas para sentirnos mejor e incluso vivir mejor.
Has de tener presente que no somos lo que pensamos, el pensamiento es “una entidad independiente” de mi persona, pero si los tomo como reales, estos condicionarán de manera directa mi conducta y mis emociones. Para que entiendas mejor lo que quiero decir voy a poner una sencilla metáfora; Imagina que eres el conductor de un autobús con muchos pasajeros. Los pasajeros son pensamientos, sentimientos, recuerdos y todas esas cosas que uno tiene en su vida. Es un autobús con una única puerta de entrada, y sólo de entrada. Algunos de los pasajeros son muy desagradables y con una apariencia peligrosa.
Mientras conduces el autobús algunos pasajeros comienzan a amenazarte diciéndote lo que tienes que hacer, dónde tienes que ir; ahora gira a la derecha, ahora ve más rápido, etc., incluso te insultan y desaniman; eres un mal conductor, un fracasado, nadie te quiere… Esto te hace sentir muy mal y haces casi todo lo que le piden para que se callen y te dejen tranquilo.
Pero algunos días te cansas de sus amenazas, y quieres echarlos del autobús, pero no puedes, discutes y te enfrentas con ellos. Sin darte cuenta, la primera cosa que has hecho es parar, has dejado de conducir y ahora no estás yendo a ninguna parte. Además, ellos son cada vez más fuertes.
Llegado a un punto, haces lo que te ordenan, porque son muy intrusivos y al luchar contra ellos tu malestar aumenta y lo peor de todo, es que te han “manipulado” tanto que has perdido de vista tus objetivos. Y de manera descontrolada han sido quienes han acelerado, frenado y parado tu rumbo, el cual sólo te corresponde a ti dirigir.
En conclusión, en vez de enfrentarte a ellos déjalos que se marchen, pero ¿cómo?… distráete con otra actividad que requiera de tu atención (como contar hasta 100 desde el final), práctica mindfulness. Además, haz que tu forma de pensar cambie hacia una alternativa más optimista, si los pensamientos positivos se convierten en habituales, serán estos los que aparezcan con frecuencia en tu mente, dando un giro de 180º a tu vida.
Y recuerda, siempre ten presente que los pensamientos no son reales y no te controlan.

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