La realidad depende de cómo la interpretamos

Cuentan que a un oasis llegó un joven, tomó agua, se aseó y le preguntó a un viejecito que se encontraba descansando:
¿Qué clase de personas hay aquí?
En vez de responderle, el anciano le preguntó:
¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?
“Oh, un grupo de egoístas y malvados” replicó el joven.
“Estoy encantado de haberme ido de allí”.
A lo cual el anciano comentó: “Lo mismo habrás de encontrar aquí”.
Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó:
¿Qué clase de personas viven en este lugar?
El viejo respondió con la misma pregunta:
¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?
“Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado”
. “Lo mismo encontrarás tú aquí”, respondió el anciano.
Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?
A lo cual el viejo contestó:
Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí.
Aquel que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá.
Todos en algún momento de nuestra vida emitimos juicios acerca de las personas que nos rodean.
Pero muchas veces tenemos una actitud prejuiciosa o pesimista, basada en experiencias previas que han ocurrido en nuestra vida. Además, ante situaciones en donde vemos que alguien se muestra hostil, o percibimos algún tipo de amenaza, reaccionamos de manera defensiva para protegernos, esta es una forma de actuar totalmente instintiva, pero como no sólo somos instinto, sino también seres con capacidad de raciocinio, podemos controlar nuestra respuesta.
Es importante desarrollar nuestra objetividad, ya que los prejuicios no tienen por qué estar fundamentados en hechos reales, aunque sea obvia la conducta de alguien, esta puede esconder un sin fin de razones. No podemos subestimar el dolor de los demás. Es importante tener presente que, somos más parecidos que diferentes, todos tenemos necesidades y tenemos dificultades. Desde esta perspectiva la otra persona puede cometer errores, al igual que yo. Es cuestión de empatía, al igual que necesitas que te den el beneficio de la duda, concede a los demás esa oportunidad.
Como ves la percepción depende del prisma desde el cual vemos la realidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *