Mantener la mente en el presente

Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le dijo:

-Me han dicho que tú eres sabio…. Por favor, dime qué cosas puede hacer un sabio que no está al alcance de las demás de las personas.
El anciano le contestó: cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo.
Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el hombre, sorprendido.
Yo no lo creo así, le replicó el anciano. Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que podrás tener al levantarte. Cuando comes estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar.
El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida.”
Anthony de Mello
En el tipo de sociedad en la que vivimos estamos acostumbrados a lidiar con varias tareas a la vez. Esto provoca que muchas personas, posean una “mente inquieta” que está continuamente saltando de un pensamiento a otro. Dicha situación hace que sea mucho más probable que este perfil de personas sea más suceptible de padecer ansiedad.
Los pensamientos ansiosos pueden ser realmente abrumadores, lo cual resulta paradojico, ya que esta forma de razonar, busca dominar la situación para que nada escape de su control y de este modo obtener una aparente calma. Sin embargo, esto dificulta la toma de decisiones, e interfiere de manera directa sobre la forma de procesar la información, ralentizando e incluso bloqueando la misma, pues la mente posee una capacidad limitada. Es decir,  nuestro cerebro es capaz almacenar y reproducir una inmensa cantidad de ideas. Podemos tener muchos pensamientos en la cabeza e ir de uno a otro, incluso enlazarlos, pero no podemos procesar varios a la vez, o al menos no podemos ser conscientes de ello.
En un intento de protegerse, la mente está tratando de predecir lo que podría pasar, anticipándose a los resultados. Pero has de saber que, el hecho de que algo pueda pasar, no significa que vaya a suceder, al anticipar consecuencias negativas, la ansiedad va creciendo en la mente de la persona, pudiendo llegar a tomar el control. Si esta forma de proceder es un patrón continuo, la vida de esta se verá limitada en varios o todos los aspectos de la misma.
Una de las mejores formas  de mantener nuestra mente relajada y centrada en el presente, es practicar meditación.
Os voy a dar unas claves básicas para facilitar el proceso de meditar:
-No juzgar: practicar sin esperar que ocurra el cambio. Esto requiere de un tiempo, y poco a poco sucederá.
-Paciencia: se paciente con tu mente y con tu cuerpo. No te juzgues si al principio te cuesta centrarte.
-La mente del principiante: presta atención a tu respiración como si lo hacieses por primera vez.
-Confianza: confia totalmente en ti, sabiendo que podrás estar presente y consciente en el aquí y ahora.
-Aceptación: observa las cosas tal y como son en el momento presente, incluso si no te gustan.
-Dejar ir: no luches con los pensamientos que entran en tu mente, permite que se vayan, simplemente centrándose en tu respiración.

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