Aprende a cultivar la paciencia

Vivimos en un mundo de inmediatez, funcionando en una era digital en la cual obtenemos las cosas al momento. Por lo que, todo lo que interrumpe esa velocidad de resultados nos genera incomodidad e incluso malestar. Me refiero a situaciones como atascos, colas al ir a comprar, etc.
Nos movemos apresurados y esto de manera directa genera en las personas altos niveles de estrés, por lo que resulta necesario incluir en nuestro día a día habilidades que combatan los tan nocivos resultados de vivir en nuestra acelerada sociedad, y estas habilidades giran entorno a la paciencia. La paciencia es un elemento que se adquiere a través del entrenamiento, si observas a un niño muy pequeño, veras que la paciencia es un elemento que no está presente en ellos, y mediante las pautas y hábitos cotidianos se va integrando en su repertorio conductual.
Debemos recordar que, no nacemos sabiendo y todas las habilidades que adquirimos necesitan de practica. Y la paciencia no es menos. Vamos a ver cómo hacerlo:
Para empezar debemos ser conscientes de en qué momento empieza la irritación o malestar, muchas veces no sabemos qué elementos provocan esa reacción en mi persona, es algo interno que tienen que ver con los pensamientos, los cuales muestran resistencia a lo que está ocurriendo y se interpone en nuestro camino.
Nuestran mentes van de un pensamiento a otro, donde intentamos hacer varias cosas a la vez. Poder adoptar una atención plena, mediante la cual seamos conscientes de nuestros pensamientos, nos ayudará a desacelerar nuestra mente. Como herramienta escribir estos pensamientos puede ser muy util.
Se amable contigo mismo. No somos perfectos y las cosas siempre requieren de un tiempo. Hablate a ti mismo con cariño y aceptación. Si te sientes impaciente o irritado, puedes recordarte que estás creciendo como persona y, de manera concreta puedes repetirte “Es verdad, no me gusta lo que ocurre, me siento incómodo, pero puedo tolerarlo. y además, puedo ser tolerante con mis propios fallos y defectos”.
Práctica la paciencia, para ello la única manera es obligarte a esperar, demora la gratificación. Empieza por pequeñas acciones más faciles: te apetece tomarte un helado mientras que ves la tele, espera 15 minutos, y despues vas a la nevera. Poco a coco, iras subiendo de nivel de manera progresiva.
Ponte en contacto con lo que te incomoda. Muchas personas no son capaces de tolerar todo aquello que sale de su zona de confort, pero para ser más pacientes tenemos que pasar por situaciones que nos generen impaciencia, tenemos que poder “bailar” con emociones, como la verguenza, la culpa, el enfado para de este modo poder superar el pequeño malestar que produce en nosotros. Trabajando con los pensamientos que aparecen tras nuestra interpretación. Ejem: “menudo inutil, como puede tardar tanto en servime un cafe…”
Si te molesta busca soluciones, muchas veces cuando algo nos incomoda echamos la responsabilidad a la otra persona. Sin embargo, nuestra incomodidad parte de nosotros, y nos avisa de algo. Pero no podemos cambiar este hecho si miramos hacia afuera y, no modificamos y buscamos soluciones que nos acerquen a nuestras metas.
Practica mindfulness, aunque nunca hayas oido esta palabra, no te preocupes es sencillo, sólo requiere de práctica. Cuando algo te incomoda, simplemente respira, SÍ, sólo tienes que respirar, pon toda tu atención en cómo entra el aire por tu nariz, y cómo sale, esto tendrá un efecto relajante y puede ayudar a alivar los nervios que producen estas situaciones incomodas.
Ahora, sólo imagina, Cómo te sentirías sin prisas, sin irritación, sin esa incomodidad que aparece cuando esperas ¿Cómo sería la sensación? ¿Te apuntas a aumentar tus niveles de paciencia?

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