Tolerancia a la frustración

Habitualmente me encuentro padres y madres desesperados porque sus hijos tienen una muy baja tolerancia ante la frustración, y en consecuencia los menores ante una situación en la cual no consiguen lo que quieren, se frustran de manera desmedida y entran en ira. Frustración es la emoción que se vivencia cuando un obstáculo se interpone en nuestro camino hacia al logro de nuestros objetivos. No conseguir lo que deseamos, da lugar a una necesidad no satisfecha y esto produce frustración.
La frustración al igual que el resto de emociones se empieza a trabajar desde la más tierna niñez, siendo esta época de vital importancia. Actualmente, a la mayoría de los niños no se les ha exigido apenas nada, por lo que estos llevan el “no” por delante, no quiero o no puedo son frases muy recurrentes, y estás pueden venir como consecuencia de la sobreprotección.
Muchos de los niños y niñas, que nos encontramos son niños frágiles, infantilizados y cómodos, los cuales ante la mínima dificultad se vienen abajo debido, entre otras cosas, a la falta de motivación y perseverancia.
Muchos padres y madres intentan salvaguardar a sus hijos para que no sufran decepciones o malestar devenidos de la propia experiencia. Esto da lugar a niños criados en un “entorno aséptico” que hace que los mismos no se desarrollen de manera adecuada. El dolor físico, nos avisa acerca de que algo en nuestro organismo no funciona correctamente, del mismo modo, el dolor emocional nos advierte sobre el hecho de que nuestras estrategias de afrontamiento no han funcionado de cara a conseguir nuestros objetivos, por lo que el siguiente paso sería implementar otras estrategias orientadas al logro de mi propósito. Pero si los padres y madres no permiten que esto se produzca e intervienen en el proceso, el aprendizaje adecuado del menor queda cortocircuito, esto ocurre en muchas ocasiones, porque los padres y madres no pueden soportar la frustración en sus hijos. Por lo que los adultos eximen de toda responsabilidad a sus hijos, y en ocasiones me he encontrado con padres y madres que hacen las tareas escolares que sus hijos no han podido realizar satisfactoriamente.
Entonces, ¿Qué se puede hacer para mejorar los niveles de frustración?
Desde los primeros meses de vida los niños y niñas deben de ir adquiriendo habilidades que le ayudaran en su desarrollo personal , mediante rutinas, normas, objetivos y metas.
Los padres y madres son los principales referentes y modelos de conducta, siendo más importante los hechos que las palabras. Los padres y madres deben establecer límites y cultivar el arte de la paciencia. Esto requiere de un esfuerzo continuado, trasmitiendoles que no todo lo que queramos lo vamos a conseguir. Es cierto, que no se debe abusar del “no”, pero sí se debe de usar con los niños, dentro de un contexto adecuado y fundamentado. Pues sirven para guiar a los niños sobre lo adecuado e inadecuado.
El tandem adecuado para una educación equilibrada es la comunicación, la disciplina, el cariño y la aceptación incondicional.

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