Amar es un proceso

Al inicio de una relación de pareja se vive una fase llamada de enamoramiento. Cuando estás enamorado y más concretamente en esta fase, se da todo un proceso hormonal, mediante el cual las personas pueden sentir como mariposas en el estómago y la necesidad de estar al lado de la otra persona es casi constante. Es tan idílico todo, debido fundamentalmente a que la persona ve a la otra de una forma idealizada, en donde los defectos del otro resultan insignificantes.

Pero a medida que la relación va progresando, y sobretodo cuando ambas conviven, empiezan a darse fricciones y a aparecer problemas, esto es algo totalmente normal, y no es un indicador de falta de amor. Según va pasando el tiempo y a medida que las personas comparten experiencias, la pareja se va conociendo, cada miembro de la misma empieza a mostrarse tal cual es, produciéndose un ajuste real. Es en esta etapa dónde muchas personas sienten que la persona ha cambiado, e incluso se pueden sentir engañadas. La realidad choca frontalmente con las expectativas, con la imagen de la persona que creíamos que era, es donde empiezan las críticas y los reclamos, en dónde la persona pide al otro cambios, cambios que muchas veces van orientados a que la persona complete una parte de nosotros. Debemos saber que no necesitamos una media naranja para ser un individuo pleno, cada uno de nosotros de hecho somos una Naranja entera”. Es por ello que muchas personas cuando ven que la relación (por estas circunstancias) empieza a flaquear, hacen una comparación con el inicio, en donde todo era maravilloso, y deciden ponerle fin para buscar otra persona que le vuelva a hacer sentir “mariposas”, perdiendo en muchas ocasiones un gran partener.

Las relaciones tienen un punto álgido en un inicio que de manera inevitable va a ir disminuyendo para convertirse en un amor más relajado y estable. No podemos buscar en los demás que cubran las carencias que tenemos. Debemos de disponer de una autoestima saludable que parta de nosotros mismos y no de la valoración externa. Tenemos que empezar por amarnos para luego amar a los demás. Toda relación de pareja pasará por altibajos, y lo que está claro es que si no regamos la relación como si de una planta se tratase, esta acabará por marchitarse.
El amor no busca cambiar a la otra persona, es aceptación, el amor no limita, es libertad, el amor no hiere, es respeto.

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