Cómo actuar si mi hijo es un NINI

 

Cómo actuar si mi hijo es un NINI

Los hijos NiNi, o lo que es lo mismo jóvenes que ni estudian ni trabajan, vienen como consecuencia de épocas de consumismo y dispendio, donde la necesidad del consumo llega a ser compulsiva. Aunado a un estilo educativo muy permisivo, mediante el cual apenas se les exige y obtienen lo que desean sin ningún esfuerzo.
Estos jóvenes inmaduros, de entre 17 y 30 años, no disponen de un proyecto de vida que les ilusione, no encuentran algo que les apasione o les involucre, llegando a mostrar una muy baja tolerancia a la frustración.
Un mantenedor del problema es la situación de confort en la que están ubicados, sin motivaciones lo que hace que permanezcan estancados, con unas consecuencias que afectan a su entorno familiar y, fundamentalmente a sí mismos y a sus posibilidades de futuro.
Muchos de estos jóvenes se autoengañan, sintiéndose felices y conformes con su situación, pero no deja de ser una falacia mediante la cual la persona se siente vacía y frustrada, refugiándose, en muchas ocasiones, en el grupo de iguales como referente, retroalimentándose de manera mutua conductas inadecuadas, en donde resulta más sencillo conseguir los objetivos mediante la imposición e incluso el amedrentamiento. Todo esto da lugar a jóvenes déspotas y tiranos con sus padres, hermanos y familiares. Los cuales finalmente acaban inhabilitados, marginados e inadaptados para la vida laboral y social.

Cómo prevenir esta situación
-Transmitiéndoles valores desde edades tempranas como el compromiso, el esfuerzo, la generosidad, la disciplina, la diligencia, la solidaridad, el compromiso, etc.
-Los padres deben actuar como modelos de conducta adecuados, pues los hijos desde pequeños aprenden por imitación de sus principales referentes.
-Poniendo normas y disciplina adaptadas a la edad del menor, cumpliéndolas de manera constante. Dirigidas de forma empática y asertiva (respeto tus derechos y los míos), sin humillar, ni gritar, ni golpear.
-Establecer en el hogar una comunicación continua entre padres e hijos, donde se habilite un espacio para escuchar y compartir experiencias, pensamientos, etc.
Cómo intervenir cuando la situación ya está instaurada
-Los padres son parte del origen de la problemática y del mismo modo, son parte de la solución, tienen que decir en algún momento “hasta aquí”. Estudias o trabajas (o ambas cosas a la vez) o te vas de la casa. Los jóvenes deberán modificar su actitud, o tendrán que vivir fuera del hogar familiar.
-No sirven de nada las amenazas, si no hay consecuencias reales, por lo que las normas deben de ser siempre cumplidas. Pese a que sean mayores de edad deben de existir límites lógicos, y pautas inherentes a la convivencia en un hogar.
-No darles dinero para gastos innecesarios, sino sólo para lo imprescindible.
-En ocasiones, la convivencia y los vínculos se han podido deteriorar tanto entre padres e hijos, que estos últimos reaccionan de manera hostil ante las propuestas de los padres, por lo que puede ser importante que se recurra a un profesional, que trabaje con ambas partes y actué de mediador en la situación. Además, en ocasiones, muchos de estos jóvenes encubren un trauma que han sufrido y que puede ser el desencadenante de la situación, pero esto jamás justifica que se comporte con un tirano.

Los jóvenes en esta situación deben entender que, si ahora no tienen ilusión por nada, la deben descubrir por sí mismos, y esto se consigue a través de la propia experiencia, mediante la prueba de ensayo-error descubrirán qué cosas le gustan y qué no, son ellos quienes crean su futuro con cada paso que dan, entendiendo que no todo en esta vida es cómo queremos que sea, pero que el esfuerzo y la perseverancia nos acercará a nuestros objetivos. No importa tanto si no encuentran a priori algo que les apasione, sino la pasión que ponen en todo lo que realicen.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *