Empleados sobrecualificados ¿bueno o malo para la empresa?

Empleados sobrecualificados ¿bueno o malo para la empresa?

En esta etapa de crisis y de recesión económica mundial de la cual estamos empezando a salir, aunque en muchos sectores aun no es perceptible. Las dificultades para encontrar empleo, también han afectado a profesionales con altos niveles de formación y experiencia, teniendo estos que buscar puestos de trabajo para los que están sobrecualificados.

Podemos pensar que en este panorama los empleadores están aprovechando la oportunidad para abastecerse de talento con “descuento”, pero tal y como veremos en este artículo, esta situación puede tener unas consecuencias negativas tanto para el empleado como para la empresa que contrata.

Previamente debemos diferenciar entre los conceptos de sobrecualificación objetiva y percibida, el primero se corresponde con personas cuya experiencia o formación está situada por encima de las necesidades del puesto, pero el empleado encuentra en esta situación una serie de beneficios, como estar en sintonía con los valores de la empresa o disponer de una jornada laboral que le permita conciliar su vida familiar, situaciones que valora positivamente.

Por otro lado, la sobrecualificación percibida, se da cuando un empleado parte de unas expectativas sobre su puesto de trabajo que difieren de la realidad, en donde la persona ha tenido que demostrar a la empresa unas credenciales y habilidades bastante exigentes, pero a la hora de la verdad, esta no desempeña tal posición o no tiene acceso a promocionar (para poder alcanzarla). Esta discrepancia puede dar lugar a que la persona se sienta, defraudada, molesta e incluso frustrada. Emociones que provocan un estado de insatisfacción, lo cual se traduce en un trabajador poco implicado con la empresa, que abandonara la misma cuando encuentre una mejor oportunidad. Explicado de otro modo, los empleados experimentan un cierto malestar a nivel psicológico, al percibir que no están siendo recompensados ​​por sus contribuciones.

Un estudio llevado a cabo por el profesor Michael Harari, de la Universidad Internacional de Florida, muestra que los empleados que creen que están sobrecalificados para sus puestos, a menudo se sienten decepcionados con sus trabajos, poco comprometidos con la organización, y son más propensos a experimentar cierta tensión psicológica. Estos sentimientos pueden conducir a comportamientos que muestran poca involucración con la empresa, como llegar tarde, salir antes de la hora, etc… según afirman estos investigadores.

Por lo que muchas compañías han optado por no contratar trabajadores excesivamente cualificados, con el fin de evitar las consecuencias anteriormente mencionadas.

¿Entonces, dónde está el equilibrio de esta compleja situación?

Podemos deducir de lo anteriormente visto, que lo que resulta realmente contraproducente para los beneficios de la empresa, no es contratar trabajadores que están muy cualificados, sino tener trabajadores poco motivados, que no se sientan parte de la misma,. Pues la empresa es una entidad que por sí sola nunca podrá alcanzar los objetivos, ya que siempre necesitará de personas que ayuden a conseguir las posibles metas. Un empleado desmotivado, ira disminuyendo su rendimiento y la calidad en el desempeño de sus tareas se verá mermada, por lo que la empresa a largo plazo se verá afectada.

Entonces, es de suponer que las claves se encuentran en la motivación y una necesaria valoración de cada empleado, pues lo más importante a tener en cuenta es, que esos empleados no son números, sino personas, con una serie de necesidades. Si a los trabajadores se les da autonomía, se les hace sentir valorados y respetados, supondrá un impacto muy positivo que beneficiará a todas las partes implicadas.

Puntos imprescindibles para adaptar a empleados sobrecualificados

  • Comunicación efectiva entre la empresa y empleados
  • Fijar expectativas realistas
  • Conciliar vida laboral y la familiar
  • Reconocer el trabajo de los empleados
  • Crear equipo
  • Tratar de solventar las necesidades de los empleados
  • Generar retos continuos para romper con la rutina
  • Promocionar internamente

Además, muchos de estos empleados, sienten que no pueden desarrollar sus conocimientos y habilidades. Es importante ofrecer a los trabajadores la posibilidad de enfrentarse a proyectos de mayor envergadura a medida que ganen experiencia práctica. Una fuente importante de motivación para los empleados, supone justamente el hecho de poder implementar sus conocimientos o habilidades en su puesto de trabajo. Para ello la empresa debe identificar dichas cualidades adicionales y planificar cómo el empleado puede integrarlas en su trabajo.

Otra opción, puede ser que estos empleados tan cualificados puedan ser tutores en la capacitación de recién contratados, o realizar incluso un trabajo más completo y complejo, como es el de mentorizar que supone; acompañar, ayudar, apoyar, supervisar, es decir ayudar a desarrollar el potencial del trabajador.

A modo de reflexión final,  me gustaría decir que considero importante la implicación de las empresas, las cuales deben entender las necesidades de estos empleados e integrarlos satisfactoriamente. Pero igualmente necesario resulta que el estado se haga responsable produciendo suficientes ocupaciones de alta cualificación, pues España es una de los países de la UE con más personas sobrecualificadas.

 

Quien piensa en fracasar, ya fracasó antes de intentar; quien piensa en ganar, lleva ya un paso adelante. Sigmund Freud.

 

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