Empieza a incrementar tu bienestar

En este breve artículo voy a tratar de trasladaros una serie de pautas para incrementar el bienestar personal en nuestro día a día.

Para comenzar, vamos a explorar lo que realmente significa el término bienestar. El bienestar supone un estado mediante el cual la persona se encuentra en unas condiciones físicas y mentales, que le proporcionan un sentimiento de satisfacción y tranquilidad.  Otra forma de verlo, puede resumirse con la frase “estar en paz consigo mismo”.

Debido al tipo de vida que llevamos, muchas personas viven bajo un estado mantenido de estrés, el cual puede acabar convirtiéndose en un inquilino habitual, llegando incluso a afectarnos de manera importante sobre nuestra salud. Por tanto, resulta necesario aprender a regularlo y de este modo incrementar nuestro bienestar.

Las pautas que os mencionaba son sencillas, pero nuestro cerebro suele arraigarse a hábitos, hábitos que pueden favorecer el estrés o ser poco saludables. Es frecuente, que inicialmente nos resistamos a introducir cambios en nuestra rutina, la clave está en la constancia.

 

Consejos para fomentar el bienestar personal

Genera vínculos de calidad con personas de nuestro entorno.

Los seres humanos somos criaturas sociales con necesidades emocionales asociadas a establecer vínculos positivos con los demás. No estamos destinados a sobrevivir, y mucho menos a prosperar, en aislamiento. Nuestro cerebro social anhela compañerismo, incluso cuando la experiencia nos ha podido convertir en personas tímidas e incluso desconfiadas de los demás.

¿Por qué es tan importante establecer conexión cara a cara?

Las llamadas telefónicas y las redes sociales son un elemento que facilita la relación con los demás, sin lugar a dudas, sin embargo nada puede superar la calidad que se establece mediante la comunicación cara a cara con otras personas.

La clave es interactuar con alguien que resulte ser un “buen oyente”, es decir, alguien con quien puedas hablar con frecuencia, que te escuchará sin interrupciones, sin juzgarte y prestándote toda su atención.

La escucha debe ser en ambos sentidos, si no se convertía en un monólogo y se perdería gran parte de la riqueza propia de una conversación. Algunas personas tieneden a monopolizar la comunicación, con el único objetivo de exponer sus pensamientos, sin tener en cuenta a la otra persona. El filósofo Epicteto afirmó que “tenemos dos orejas y una sola boca, para que podamos escuchar el doble de lo que hablamos”, pues para saber hablar es preciso saber escuchar.

Escucha a tu cuerpo.

Escuchar a tu propio cuerpo para entender sus necesidades, es una habilidad que debemos desarrollar con el tiempo. Pero en esta ocasión haré mención a la capacidad de decir “sí” a algunas cosas y decir “no” a otras.

Es importante conocer nuestros límites y ser asertivos. Por supuesto, decir “no” es difícil, realmente difícil. Pero decir “no” puede resultar en muchas ocasiones la mejor decisión para nuestro bienestar a largo plazo. Por ejemplo, si sientes que estás sobrecargado, te sientes agotado y no te ves con fuerzas para ayudar a un amigo que te está pidiendo apoyo”, “Es totalmente aceptable reconocer que te gustaría ayudar a esa persona, pero en ese momento no eres capaz.”

Compensa

Debes de realizar un ejercicio de reflexión y plantearte ciertas cuestiones, tales como, ¿Con quién necesitas disculparte?, ¿Quién te hirió?, ¿Con quién necesitas resolver un conflicto?. Los conflictos relacionales no resueltos a menudo pueden llegar a desbordarse y afectarnos en el resto de áreas de nuestra vida.

Estos conflictos no resueltos en ocasiones pueden parecernos que tienen una compleja solución, e incluso que son irresolubles. Lo cierto es que no existen consejos rápidos ni mágicos. Pero lo más importante es comenzar el proceso hacia el cambio.

En terapia solemos usar un ejercicio que facilita el poder comunicar esas cosas que necesitas decir y que no has dicho, para ello tienes que escribir una carta a la persona con la que has tenido el conflicto, la cual puedes entregar a su remitente, o realizarla y luego quemarla, tirarla o lo que en ese momento sientas.

Establece metas realistas

Cuyo objetivo esté orientado en pos de la propia realización personal. Es decir, metas que te satisfagan, que tengan un propósito que mejore tu vida. Las personas que persiguen este tipo de metas son generalmente más exitosas y más felices. Cuando no establecemos metas explícitas para nosotros mismos, estamos a merced de fuerzas externas, a merced de objetivos dictados por otras personas (indirecta o directamente).  No importa que sean metas que establezcas a corto o a largo plazo, trata de preguntarte qué es lo que realmente quieres en las diferentes áreas clave de tu vida, desde las relaciones personales hasta el trabajo.

Agradece todo lo positivo

Todas las noches antes de acostarte, es aconsejable realizar una reflexión sobre el día. Concretamente sobre las cosas positivas que nos han ocurrido, y/o sobre las personas que nos rodean y aportan elementos buenos en nuestra vida.

Para ello, tienes que escribir en un papel al menos tres cosas positivas que te hayan sucedido, ese papel lo doblas y lo guardas en una caja, o un tarro. Al finalizar del año puedes realizar una revisión de todos los papeles acumulados, y de este modo, valorar todo lo bueno que te ha sucedido.

Practica ejercicio regularmente

Trata de realizar un entrenamiento aeróbico de por lo menos veinte minutos de duración, tres veces por semana. Pero si eres de esas personan que  realizas ejercicio con asiduidad, has de saber que hacer un entrenamiento con intervalos de alta intensidad, contribuye a estimular la hormona de crecimiento liberada por la glándula pituitaria. Y a su vez, favorece la regulación de los niveles de neurotransmisores, por lo tanto sólo tienes que incluir en tus sesiones de entrenamiento ráfagas muy cortas e intensas de ejercicio.

Usa el lenguaje positivo contigo mismo’

A veces solemos ser muy exigentes con nosotros mismos, e incluso nos valoramos de manera muy negativa, utilizando pensamientos del tipo; soy un inútil, siempre meto la pata, no soy capaz, etc…

Puedes ser más comprensivo y compasivo contigo mismo, cada fallo debes mirarlo como una oportunidad de mejora o en otras palabras como un aprendizaje para el éxito. No hay nada más alentador y motivador que el apoyo que nos damos a nosotros mismos

Recuerda, la única persona con la que estamos obligados a pasar todo nuestro tiempo es con nosotros mismos, por tanto el lenguaje que usamos hacia nosotros mismos es el más importante.

 

Como último consejo, céntrate en actividades que te hagan sentir bien, mantén tu cerebro ocupado y el espíritu alimentado.

 

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