La importancia de las emociones (parte 1)

Las emociones juegan un papel primordial en nuestra manera de pensar y de comportarnos. Las emociones que sentimos diariamente influyen de manera directa en las decisiones que tomamos, tanto si son grandes o pequeñas. Para comprender correctamente las emociones, debemos aprender a detectarlas y a identificarlas correctamente. Por lo que resulta muy importante comprender los tres componentes  que conforman una emoción.

Nuestras emociones poseen un componente neurofisiológico (que se encarga  de cómo nuestros cuerpos reaccionan a la emoción). Estos síntomas se manifiestan en respuestas como aumento de pulsaciones, sudoración, rubor, vasoconstricción, hipertensión, tono muscular, sequedad en la boca, respiración acelerada, etc…Todo esto son respuestas involuntarias, que la persona no puede controlar. Aunque si se pueden prevenir mediante técnicas como la relajación.  Un componente subjetivo o cognitivo, es la percepción subjetiva, es lo que se denomina sentimiento. Sentimos miedo, alegría, tristeza, rabia (emociones primarias) y muchas otras emociones secundarias, que son la mezcla de varias emociones primarias, y por último un componente conductual o expresivo (cómo nos comportamos en respuesta a la emoción) huir, quedarse quieto, etc…

¿Para qué sirven las emociones básicas?

Las emociones nos ayudan a sobrevivir, a prosperar y a evitar el peligro. El evolucionista Darwin creía que las emociones funcionaban de manera adaptativa, ya que permiten a los seres humanos y a los animales sobrevivir y reproducirse. Las emociones desempeñan un papel adaptativo en nuestras vidas motivándonos a actuar con rapidez y a tomar acciones que maximicen nuestras posibilidades de supervivencia y éxito. Concretamente:

  • El enfado/ira aparece cuando existe algo que nos obstaculiza conseguir lo que queremos, o cuando nos sentimos atacados por alguien o algo. Esta emoción también aparece cuando vivimos algún suceso interpretado por nosotros como injusto. La finalidad de sentir rabia o ira nos prepara para alcanzar el objetivo por el cual nos sentimos obstaculizados, o también para atacar o defendernos de nuestros enemigos. Esta emoción no canalizada de forma adecuada puede derivar en agresividad. En definitiva, este sentimiento nos ayuda a adaptarnos y a proteger lo que es  nuestro.
  • La alegría surge ante algo que nos agrada, que nos gusta, lo cual nos aporta energía, vitalidad y motivación (función motivacional) para repetir la conducta (función adaptativa) y para disfrutar de esa emoción. Cuando nos sentimos alegres por algo queremos contarlo y compartirlo con otras personas (función social). Como el resto de emociones, tiene un principio y un fin.
  • La tristeza se da cuando ocurre algo que interpretamos como una pérdida, ya sea interna o externa. Tiene la función adaptativa de aislarnos para reconstruirnos como personas, de lamernos la herida y motivarnos en busca de ayuda. Cuando estamos tristes, en ocasiones, necesitamos permanecer con los demás para sentirnos acompañados, cumpliendo así la función social. Debemos tener en cuenta que, si la tristeza se mantiene en el tiempo (mediante estados deprimidos intensos), corremos el riesgo de desarrollar una depresión.
  • El miedo aparece ante algo que interpretemos como una posible amenaza, a veces real y otras veces imaginaria. El miedo tiene la función adaptativa de activar el cuerpo, motivándonos a llevar a cabo conductas de protección y de evitación de posibles peligros. Cuando se vive continuamente con miedo, podemos acabar interpretando todo aquello que nos sucede como una amenaza, permaneciendo en hipervigilancia constante, pudiendo dar lugar a diferentes fobias.
  • El asco al igual que el miedo nos protege de diferentes estímulos peligrosos que pueden comprometer nuestra vida, el asco también es una emoción básica y universal, necesaria para asegurar la supervivencia del organismo ya que lo protege de la ingestión oral de sustancias y objetos peligrosos para el organismo o del contagio de enfermedades. El asco es una emoción que precede al miedo. Ejem: El olor a descompuesto de un alimento caducado, da lugar al asco y esto evita que lo ingiramos.

Emociones y el cerebro

Las emociones no están controladas conscientemente. La parte del cerebro que se encarga de las emociones es el sistema límbico. Se cree que este área del cerebro evolucionó en la historia de la humanidad de forma temprana, por lo que es un área cerebral muy primitiva.  A través de esta explicación entendemos por qué la respuesta emocional es a menudo bastante directa y muy poderosa: llorar, o huir, o gritar. Estas respuestas funcionan de este modo porque las emociones se basan en la necesidad de sobrevivir. Desde que nacemos poseemos emociones, los bebes son capaces de sentir las emociones, pero debido a su inmadurez no las comprenden.
Las emociones están intrínsecamente unidas a la memoria y a las experiencias. Si has sufrido un trauma, tu respuesta emocional al mismo estímulo será intensa.

Del mismo modo, las emociones también están estrechamente vinculadas a los valores: una respuesta emocional podría informarnos sobre una situación que afecta a nuestros valores. Muchas veces respondemos de manera desmedida ante una situación, dicha reacción, no necesariamente está relacionada con la situación actual, ni con la razón, sino que esta ligada con la memoria, las experiencias anteriores y los valores propios.

Tal y como hemos visto, las emociones son herramientas necesarias en nuestra vida, estas desempeñan diferentes funciones, concretamente: 

  • Sociales: nos permiten socializarnos, los humanos somos seres gregarios, es decir, vivimos en sociedad, puesto que al vivir en grupos con otros seres de nuestra misma especie satisfacemos múltiples necesidades.
  • Adaptativas: nos ayudan a afrontar los retos que ocurren en nuestro día a día, a adaptarnos a los cambios y a gestionar las diferentes situaciones, por lo tanto, nos ayudan a llevar a cabo conductas dirigidas a objetivos.
  • Motivacionales, los mencionados objetivos se dirigen hacia una dirección concreta y con una intensidad determinada, dicha intensidad viene motivada por las emociones. Por ejem: si estoy en una situación que nos produce alegría, eso nos motivará y nos llevará a realizar conductas que nos aproximen a nuestro objetivo.

Otras funciones de las emociones son:
Las emociones pueden ayudarnos a tomar decisiones

Tal y como hemos visto las emociones tienen una gran influencia en las decisiones que tomamos, los estudios muestran que personas con determinados daños cerebrales pueden ver afectadas  su capacidad de experimentar emociones, y por lo tanto la capacidad de tomar decisiones. Antonio Damasio un relevante neurólogo portugués, mediante un estudio con personas que habían sufrido daños cerebrales en la zona prefrontal de la corteza cerebral, área que vincula la información. Comprobó que dichos pacientes eran incapaces de escoger la mejor alternativa en un sencillo juego de cartas.

Incluso en situaciones que podemos considerar plenamente guiadas por la lógica, las emociones desempeñan un papel fundamental. La capacidad de identificar y gestionar nuestras emociones propias y las ajenas “inteligencia emocional”, desempeñan un papel crucial en la toma de decisiones.

Las emociones nos permiten socializarnos 

Las emociones juegan un papel crítico en las relaciones interpersonales y sobre la manera que las personas se relacionan entre sí. Concretamente, las emociones nos sirven para que las demás personas nos comprendan, y para que nosotros podamos comprenderlas a ellas.

Cuando interactuamos con otras personas, es necesario facilitar pistas para ayudarles a entender cómo nos sentimos. El lenguaje corporal muestra a través de diferentes expresiones no verbales los estados emocionales, dando pistas importantes, por ejemplo mediante diferentes expresiones faciales las cuales están relacionadas con las emociones particulares que estamos viviendo.

Pero a veces no es suficiente el lenguaje no verbal, la comunicación verbal es un elemento esencial que debe estar presente en las interacciones sociales, pues de este modo evitamos malos entendidos y así las personas que nos rodean pueden comprender cómo nos sentimos y el porqué de nuestra forma de actuar. Cuando le decimos a nuestros seres queridos, compañeros de trabajo, etc… que nos sentimos felices, tristes, emocionados o asustados, les estamos dando información importante que luego pueden usar para actuar en consecuencia.

La comunicación social es una parte muy importante de nuestras vidas, que aparece en todas las relaciones que mantenemos con las diferentes personas con las que interactuamos, desde personas de nuestro círculo próximo hasta personas desconocidas. Tal y como hemos visto, es esencial tener la capacidad de interpretar y reaccionar ante las emociones de los demás. Esta capacidad nos permite responder adecuadamente y construir relaciones más significativas y profundas con nuestros seres queridos. Pero no solo nos resulta de gran utilidad en nuestro entorno cercano, sino que, disponer de la habilidad de poder comunicarnos de forma efectiva,  interpretando correctamente las reacciones ajenas, asi como sabiendo gestionar nuestras propias emociones, nos concede una ventaja importante en las interacciones sociales. Estas habilidades emocionales y comunicativas, hacen relación a la inteligencia emocional. En el próximo artículo, hablaré sobre la inteligencia emocional. No os lo podéis perder.

 

 

A continuación aparecen unas pinturas que muetran magistralmente las emociones básicas “primarias”: miedo, ira, alegría,asco, además de la emoción secundaría que muestra la esperanza.

Mi agradecimiento a Eva de Campos, esta gran artista que tiene un don para plasmar las emociones, así que quien mejor que ella para ilustrar este tema tan importante.

Para los y las interesadas  que me habéis preguntado, realiza pinturas por encargo, podéis encontrarla en Facebook en DeCampos (fotografías emociones).

Gracias Eva

 

 

 

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