Miedo al compromiso

Miedo al compromiso: ¿Qué se esconde detrás?

La mayoría de personas elige tener relaciones de pareja e involucrarse en las mismas, llevándolo a cabo con cierta facilidad. Sin embargo, hay personas para las que comprometerse no es nada fácil, les puede llegar a generar ansiedad, miedo a las relaciones e incluso “fobia al compromiso”.

El miedo al compromiso es sólo un mecanismo de autoprotección, una máscara hecha para que hombres y mujeres puedan esconder su lado más sensible y vulnerable al resto del mundo. Este comportamiento hace que estas personas no puedan mantener relaciones a largo plazo.

El miedo en muchas ocasiones, resulta ser un sentimiento que se percibe en el corazón, y que viene motivado por el temor a perder algo. Algunas personas sienten que hacer una elección significa perder el resto de opciones. La realidad es que, cada decisión que tomamos en la vida, lleva implícito perder otras opciones. Siempre habrá otras elecciones de vida que podríamos haber vivido, pero dejar de vivir experiencias por miedo, es una decisión incorrecta que restringe nuestra vida y, que tal y como he mencionado, en los casos más severos, puede dar lugar a una fobia al compromiso.

Pero, si nos detenemos a investigar un poco más sobre el perfil de este tipo de personas, probablemente descubriremos que también muestran dificultades para comprometerse con otras muchas decisiones.

Pudiendo presentar problemas para decidir sobre qué estudiar, dónde viajar en vacaciones, por lo que en definitiva, muestran un comportamiento marcado por la indecisión, y el temor a equivocarse en todo lo que hacen.

Resulta paradójico ver como en ocasiones, algunas de estas personas desean compartir su vida con una pareja. Pero sus actos, boicotean este propósito, dándose una gran contradicción con el deseo desesperado de intimidad y seguridad, que otorga una relación saludable a largo plazo y, su comportamiento. En definitiva, se observa un temor que impide realizar algo que se anhela.

De manera más concreta, la persona teme ser rechazada, o le asustan las consecuencias que conllevan una ruptura de la relación, es decir, el miedo gira entorno a la perdida.

A veces, las experiencias previas, rupturas dolorosas, engaños o incluso ser testigos de relaciones dolorosas (en los padres), son el motivo de que muchas personas sean temerosas de volver a experimentar sufrimiento a través de una relación.

Las consecuencias del temor al compromiso

El miedo al compromiso puede tener consecuencias emocionales devastadoras, tanto para el que padece este tipo de miedo, como para las personas con las que mantiene relaciones.

Definitivamente, un comportamiento evitativo en las relaciones lleva a la soledad del individuo. He de matizar, que si estar sólo es por elección propia, no constituye un problema, pues esa situación es elegida voluntariamente y genera beneficios en la persona. Sin embargo, alguien que padece miedo al compromiso, siente ese miedo como algo paralizante, llegando a producirle ansiedad e incluso frustración.

Las personas que tienen problemas de compromiso, (fobia al compromiso, ansiedad por relación), tal y como hemos visto, tienen un serio problema a la hora de permanecer en una relación a largo plazo. Pero sienten el amor como cualquier ser humano, pudiendo querer mantener una conexión a largo plazo con otra persona, pero su extrema ansiedad les impide permanecer dentro de una relación por mucho tiempo. Si a estas personas se las presiona para mantener un compromiso, son mucho más propensas a huir del mismo que a consolidarlo. Inicialmente pueden aceptar el compromiso, pero posteriormente darán marcha atrás, debido a su abrumadora ansiedad y sus miedos.

Un factor que puede contribuir a propiciar la ansiedad que experimentan ante el compromiso, puede ser el hecho de que confunden los sentimientos positivos de emoción y las consiguientes sensaciones (nervios “mariposas en el estómago”, activación) hacia la otra persona, con los sentimientos propios de la ansiedad. Por ejemplo, los sentimientos normales de anticipación pueden ser mal interpretados por la persona como una reacción de ansiedad negativa.

Por otro lado, hay algunas personas que no saben cómo distribuir su tiempo, tanto el correspondiente con la pareja, como el tiempo para sí mismo, que permita cierta libertad e individualidad.

Tener una pareja no debe quitar libertad jamás, al contrario, debe aportar elementos positivos, en donde conviva un espacio compartido para la pareja, con otro disponible para cada miembro de la misma.

Resaltar que, tanto hombres como mujeres pueden sufrir ansiedad y fobia al compromiso, aunque habitualmente se ha pensado que era un problema principalmente masculino.

Las causas de la fobia al compromiso

  • Haber tenido una relación previa que terminó sin previo aviso, en el que la persona ha sido dejada
  • Problemas importantes de autoestima y confianza en sí mismo
  • Miedo a no estar con la pareja o la relación “correcta”
  • Haber estado en una relación insana (caracterizada por abandono, infidelidad, abuso, etc.)
  • Traumas infantiles
  • Necesidades infantiles no cubiertas o problemas de apego
  • Problemas importantes en la relación de sus padres que han marcado a la persona durante el crecimiento

Cómo vencer el miedo al compromiso

El miedo al compromiso puede ser superado, el primer paso consiste en estar abierto al cambio, y querer realizar esos cambios tan necesarios. Ya que, si no se ponen los medios, los problemas de ansiedad al compromiso pueden acompañar a la persona durante toda la vida.

Afortunadamente, hay muchas estrategias para ayudar a alguien con fobia al compromiso, las cuales deben de ser adaptadas según la importancia de la ansiedad.

Si esta es muy severa la persona debe acudir a terapia, para que un profesional pueda ayudar a reconducir la situación. La labor principal será la de modificar las distorsiones cognitivas, ayudando a que el paciente comprenda que esos pensamientos no son positivos para sí mismo/a.

Otro punto esencial, es que la persona comprenda que no existe la relación perfecta, toda relación conlleva un trabajo continuo, una serie de cuidados y de atenciones.

A continuación expondré una serie de consejos orientados a fomentar una relación de amor y apoyo, que potencie el crecimiento mutuo, la independencia y la confianza en uno mismo y en el otro:

  • No juegues con los sentimientos ajenos

El ego se debe establecer, en base a méritos propios y acciones positivas que nos hagan sentir orgullosos de nosotros mismos, y que contribuyan a reforzar nuestra autoestima.

Jugar con los sentimientos ajenos, por los motivos que sea, es algo que lastimará a la otra persona, y a la propia persona que lo realiza no le aportará nada significativo. Incluso en ocasiones, este tipo de comportamiento puede generar un vacío, por no involucrarse emocionalmente en las relaciones que se mantienen.

En una relación ambas personas deben poder decidir qué quieren hacer y hasta dónde se quieren implicar. Por lo que siempre, las dos partes deben de ser honestas con los objetivos que se buscan a través de la relación.

  • Deja de engañarte a ti mismo

Debemos vivir y actuar acorde a nuestros valores, objetivos y metas. Muchas personas siguen a la multitud y acaban haciendo lo que los otros hacen.

En cuanto a relaciones, no todo el mundo se siente cómodo en relaciones monógamas, por lo que intentar cumplir las expectativas de los demás (expectativas sociales), puede hacerle sentir fuera de lugar, esto quiere decir, que lo que funciona para los demás, no necesariamente ha de funcionar para uno mismo.

Cada persona debe buscar lo que consideré apropiado según las necesidades propias, las cuales pueden cambiar dependiendo de las circunstancias y del momento personal. Por lo que, la persona puede necesitar estar soltero, en otras circunstancias, estar dentro de una pareja monógama o en una relación abierta.

  • Refuerza tu autoestima

Para ello, es muy importante hacer cosas que te hagan sentir bien.

¿qué te gusta hacer? Ir al gimnasio, escribir un libro, estar con amigos. Involucrarse en hobbies es muy beneficioso a todos los niveles y de manera concreta para nuestra motivación.

  • Sé tú mismo

Cuando encuentras a alguien que te resulta interesante y no estás escuchando a tu ego, a tus mecanismos de autoprotección y a los juegos que te llevan a evitar todas las relaciones. Cuando te centras en obtener lo que necesitas, estarás más relajado, más creativo. En definitiva, te sentirás más a gusto, siendo más probable que seas tú mismo.

  • No busques relaciones imposibles

A veces, este tipo de personas persiguen a “personas inalcanzables” o se involucran con personas que saben, en el fondo, que son inadecuadas para ellos y con las cuales no van a llegar a nada.

Estas estrategias de relación, pueden ser una manera de evitar un compromiso serio y duradero.

Debemos saber que en algún momento de la vida a toda persona le surgen dudas acerca de su relación, las dudas son naturales, el problema está en cuando esas dudas generan malestar continuo, y/o cuando uno siente que no es feliz dentro de la relación en la que se encuentra.

  • Sé consciente y ponle nombre al miedo

¿De qué estás asustado exactamente? ¿qué significa el compromiso? y¿ qué es lo que temes perder?

Debemos preguntarnos qué significan esos temores para nosotros, no abordarlos no hace que desaparezcan, más bien todo lo contrario.

Por otro lado, ninguna relación debe quitar libertades o la independencia.

De hecho, una relación sana siempre debe sumar y ayudarte a satisfacer tus necesidades de libertad e independencia como parte de la relación misma.

Muchas personas están acostumbrados a relaciones muy posesivas, mediante las cuales se controla la vida y el tiempo del compañero/a. Estas

Nunca son relaciones saludables, ni deben ser un modelo de referencia.

Una relación sana, debe estar fundamentada en el amor propio y el mutuo, siendo siempre respetuosa, en esencia, fácil de comprometerse.

  • Como te gustaría verte en un futuro.

Párate a pensar que quieres realmente, no sólo ahora, que quieres con 30, 40, 50 o 60 años. ¿Qué imagen viene a tu mente.

  • Sé más decidido

Cada vez que tomamos una decisión sobre algo, nos estamos comprometiendo, al menos por el momento. Pero en ocasiones, hacer la elección puede convertirse en un problema, entrando en una espiral que busca valorar los pros y los contras, al ser constante, el resultado puede dar lugar a una mayor confusión. Además de que la indecisión puede llegar a convertirse en algo habitual.

Para darle la vuelta a esta situación, debemos acostumbrarnos a decidir en la medida de lo posible, incluso con las cosas más simples, esto ayuda a convertir el proceso de toma de decisiones en un hábito.

  • Visualiza que el miedo al compromiso se ha ido

Cuando nos centramos en lo negativo, no somos capaces de vivir y disfrutar el momento actual. Siendo incapaces de ver las cosas desde otro prisma, uno mucho más positivo, porque nuestro pensamiento está centrado en el miedo al compromiso.

Imaginarse en detalle a uno mismo en un futuro sin ese temor al compromiso, sintiendo las cosas buenas que te aportaría y las emociones buenas que te hace sentir.

Y recuerda no existen limites a la hora de mejorar como persona, no seas tú mismo el que se pone muros infraqueables.

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