Aprende estrategias para ser un buen comunicador

La comunicación es una parte esencial del ser humano, y está presente de manera íntegra en todas las áreas de nuestra vida desde el trabajo hasta las relaciones afectivas que mantenemos.

Comunicarnos adecuadamente es una habilidad que nos puede resultar muy valiosa y sernos muy productiva, sin embargo una mala comunicación puede tener consecuencias muy serias en nuestro desarrollo personal; malos entendidos, reuniones improductivas, sentimientos dañados, etc…

Comunicarnos adecuadamente puede no ser tan sencillo como parece, no se trata de decir todo lo que uno considera, ni mucho menos se basa en hablar sin parar, uno no se convierte en un buen orador simplemente por comunicar.

Por ello, vamos a ver una serie de estrategias que seguramente os sean de utilidad en diferentes ocasiones:

 

  • Primero de todo, Determinar el resultado que quieres alcanzar, es decir, los objetivos que pretendes alcanzar mediante la comunicación, ¿Qué quieres conseguir? Quieres trasladar conocimiento, buscas compartir unos consejos, o pretendes obtener un compromiso, mediante un acuerdo o mediante la búsqueda de soluciones.
  • Otro punto muy importante es, que para ser un buen comunicador debes de ser un buen oyente, esto se llama escucha activa, debes de ser respetuoso y no interrumpir, busca siempre entender el punto de vista de los demás porque de este modo llegarás a las necesidades de la gente. Mantén una mente abierta y valora las perspectivas ajenas, esto te puede aportar una ayuda inestimable. Los mejores comunicadores son los que pasan mayor tiempo escuchando y prestando atención a la otra parte.
  • Siguiendo en la misma línea, debes de ser empático, genera un vínculo, muestra interés por lo que te expresan, busca elementos comunes y afinidad, esto hace que el oyente sea más receptivo y esté más interesado en lo que le vas a transmitir.
  • Si estás en un coloquio, formación y/o reunión, agradece a los presentes su presencia. El tiempo es un elemento valioso y hay que ser muy respetuoso con este hecho. Del mismo modo, al acabar agradece su tiempo e implicación.
  • Los buenos comunicadores mantienen contacto visual y prestan atención a las señales verbales y no verbales de la otra persona. A veces es más importante el mensaje que las personas nos transmiten sin hacer uso de la palabra, presta atención a la postura, a las expresiones faciales. Una persona puede decirte que te está escuchando con palabras, y sin embargo puedes notar por su lenguaje corporal, que está totalmente distraída. Sin olvidarnos, de lo importante que resulta que el propio comunicador sea congruente con su lenguaje verbal y el no verbal. Si no te interesa realmente lo que dices o estás cansado, ese es el mensaje que recibe el oyente.
  • Cuida meticulosamente el tono adaptándolo a la situación, un tono estridente o demasiado elevado, no es adecuado en ninguna situación, como tampoco resulta adecuado un tono monocorde, o muy bajo de volumen. Debes por tanto, dependiendo de la situación controlar el tono para de este modo mantener la atención hacia el discurso y/o conversación.
  • Es importante regular también la velocidad a la que hablamos y adecuarla a las personas que tenemos en frente nuestra, no es lo mismo hablar con niños de primaria que con adultos.
  • Sé un experto en la materia, los grandes comunicadores son competentes y disponen de un amplio conocimiento sobre los temas que van a tratar. Están preparados para ofrecer y mostrar a la gente que su comunicación es valiosa. Buscan dar un conocimiento útil y de calidad según las demandas. Si tienes una buena preparación sobre el tema a impartir, esto genera una seguridad en ti mismo, que es percibida por los demás.
  • Pide una frecuente retroalimentación, asegúrate de que la otra parte entiende claramente lo que estás tratando de decir. Con frecuencia, permite que te trasladen dudas o que te hagan comentarios. Además está el hecho de que fomentar las aportaciones hace que la otra persona sienta que su criterio es valorado.
  • Se genuino/a, nunca intentes manipular. Trata de ser tú mismo de manera honesta, actuando siempre con integridad.
  • Mantén una postura positiva, se siempre constructivo en tus comentarios, intenta motivar y reforzar las aportaciones que los demás hacen. Nunca juzgues, ni realices críticas destructivas, porque la persona cortaría el vínculo y se posicionaría a la defensiva.
  • Se asertivo y valórate a ti mismo, es decir, mantente firme en tus derechos y necesidades. Teniendo siempre presente tus capacidades. Jamás te subestimes y te infravalores, porque tu trabajo o tu opinión es tan valioso como el de los demás.
  • Muéstrate desde la cercanía, como un igual, incluso cuando tengas que dirigir algo o tener una posición de autoridad, céntrate en que todos podemos aportar algo.

 

Para finalizar, te animo a que pongas en marcha las estrategias expuestas y compruebes los beneficios. Pero debes de tener en mente, que el éxito llega tras la práctica continua. Visualiza los resultados y estos llegarán a ti en menos tiempo de lo que esperas.

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