Cómo hablar con los niños sobre noticias difíciles

La vida está llena de eventos difíciles, que nos golpean a lo largo de la misma; divorcios, pérdida de seres queridos, inestabilidad financiera, etc…
La lista puede ser muy larga, y nuestra forma de afrontar estos eventos, en ocasiones, no es la más adecuada, por lo que acabamos sufriendo excesivamente, por no saber manejarlos.

Si además tenemos hijos/as, debemos añadir las consecuencias que en ellos/as generan estas situaciones. Frecuentemente, como forma de protegerles, solemos “barrer esas cosas negativas bajo la alfombra” con el fin de que no se den cuenta. Sin embargo, los niños/as son mucho más perceptivos de lo que podemos imaginarnos, ellos/as pueden notar la tensión y el malestar que acompañan a este tipo de situaciones. Pero incluso, sucesos que no son negativos per se (en sí mismos), y que generan cambios importantes en la vida, pueden dar lugar a una preocupación importante en el niño o la niña y/o incertidumbre (cambio de casa, cambio de pareja, etc…) pudiendo llegar a resultarle traumático.
Debemos tener en cuenta, que el hecho de no hablar sobre lo que está sucediendo con ellos/as, no hace que las cosas difíciles desaparezcan. Por lo tanto, los adultos tenemos la obligación de hablarles sobre lo que está ocurriendo, ya que esta información puede servir al menor para comprender el propio suceso, y le puede ayudar a sentirse más seguro.
Pero, ahora viene lo complicado, ¿Cómo llevarlo acabo de la mejor manera posible?, sabemos que no es fácil abordar este tipo de situaciones, desgraciadamente no existe un manual preciso, que nos dé las pautas exactas para que esta conversación sea un éxito y alivie el posible sufrimiento y/o las consecuencias no deseadas que pueda acarrear la situación en nuestro hijo/a. Principalmente, porque cada niño es un mundo y las reacciones serán particulares, a cada individuo y a cada situación.
Además, todos sabemos, que atravesar determinados momentos complicados de nuestra vida, nos permiten aprender, sobreponernos y sanar (emocionalmente). Pero desde una perspectiva de la sobreprotección, se impide que este proceso se dé adecuadamente, pudiendo resultar un problema en la vida adulta de nuestro hijo/a, que no dispone de las herramientas necesarias para enfrentar situaciones difíciles que tarde o temprano surgirán.
Pero centrándonos en la conversación inicial, que debemos mantener con ellos/as y concretamente, en las emociones que ellos manifiesten durante la misma, tal y como hemos visto, nos encontraremos diferentes posibilidades. Pueden reaccionar con tristeza, otros harán un millón de preguntas y otros simplemente mostrarán indiferencia, las reacciones son la primera señal, de un procesamiento complejo que les llevará un tiempo, este tiempo dependerá entre otras cosas, de la edad del niño/a o de la madurez que presente.

Lo importante en este momento, es dar ese primer paso.

 

Reconoce el dolor que genera en ti, muchas veces podemos estar en una fase de negación o de evasión de lo ocurrido. Incluso, el estrés del padre o la madre que siente ante el propio acontecimiento, puede verse incrementado al darse cuenta de que este evento puede ser complicado para su hijo/a también. El padre o la madre se enfrentan no sólo a la presión de la situación, sino también a una sensación de culpa por dañar a su hijo/a con su propio dolor. Por ello, muchas veces se recurren a mecanismos de defensa (incluso inconscientes), que no nos ayudan a abordar adecuadamente la situación.
Piensa previamente lo que le quieres decir, piensa también, en el tipo de preguntas que tu hijo/a probablemente te preguntará, para que puedas tener las respuestas listas. (Esto te dotará de cierta seguridad).
Encuentra el momento adecuado, un momento en el que dispongas de tiempo suficiente para dedicárselo a tu hijo/a, en un lugar cómodo libre de interrupciones.
Adapta la información a la edad de tu hijo/a, jamás debes mentirles, pero debes de regular la información, quizás no sea necesario entrar en detalles.
Indaga sobre lo que sabe del tema, para ello es de gran importancia que le escuches activamente, en muchos casos solemos tener en mente que nuestros consejos son necesarios para que nuestros hijos/as aprendan, sin duda así es, pero a veces infravaloramos los conocimientos que nos pueden aportar ellos a nosotros. En vez de presuponer que piensan o sienten, si les escuchamos atentamente, obtendremos una respuesta más acertada.
Comparte tus sentimientos con tu hijo/a, mostrar los sentimientos es un signo de humanidad y en ningún caso de debilidad. Que vea cómo expresas tus emociones os puede unir, llegando a ser terapéutico para ambos.
Valida sus sentimientos, a veces el niño/a no es capaz de identificarlos, para ello debes de ayudarle (por ejemplo: veo que estás triste, es normal…). Resumiendo, los sentimientos de un niño/a son reales e incluso si difieren a los tuyos, por lo que siempre deben de ser respetados.
Tranquilízale, antes de finalizar asegúrales que estarás disponible para lo que necesiten y para responder a todas las dudas que le surjan.
Hazles saber que les quieres, es algo que siempre es reconfortante, sobretodo en un momento de inestabilidad.

 

Acude a un profesional
Si te sientes superado, abrumado por la situación, y te resulta complicado superarla, puede que te resulte casi imposible poder ayudar a tu hijo tal y como te gustaría hacerlo, en esta situación, es conveniente que recurras a un profesional que os pueda ayudar en el proceso a ambos.

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