Problemas para seguir una dieta y la conexión con problemas afectivos

La psicología puede ser una herramienta muy útil de cara a mejorar la adherencia a una dieta, para mejorar la salud, para mejorar la imagen personal o para regular la cantidad de comida ingerida en casos de sobrepeso o incluso obesidad. Existen múltiples variables que afectan a la hora de mantenerse en una dieta.

Por lo que, los psicólogos podemos ayudar a las personas a conseguir cambios en sus actos y en sus hábitos de vida que pueden constituir una diferencia importante a la hora de conseguir el éxito en la dieta.

Muchos estudios señalan que en la obesidad intervienen varios aspectos emocionales, incluso muchos problemas relacionados con la alimentación están originados por carencias afectivas de base. Muchas personas con obesidad canalizan la ansiedad y los impulsos dándose atracones con la comida. Entender los mecanismos que llevan a la sobre ingesta es muy importante ya que la obesidad hoy en día es una epidemia de nuestra sociedad, alrededor de 6 millones de españoles mayores de edad tienen problemas relacionados con el sobrepeso.

Para conseguir resultados adecuados los cambios emocionales son imprescindibles a la hora de conseguir un cambio permanente en las costumbres que afectan a la alimentación.

Sin olvidarnos de que los trastornos de alimentación al igual que otros trastornos requieren del correcto tratamiento de un psicólogo.

Las emociones y su relación con la comida

En muchas ocasiones las personas conocen muy bien la pedagogía de la alimentación, el problema es que no se adhieren a un plan dietético por muchos motivos: falta de motivación, objetivos poco realistas, creencias de autoeficacia negativas, exposición a estímulos interferentes y, sobretodo, un estado anímico bajo.

En determinadas situaciones de desequilibrio emocional transitorio, tales como, falta de motivación, tristeza, baja autoestima, rupturas, etc… somos más propensos a consumir alimentos ricos en grasa y azucares, este comportamiento no es positivo si los usamos frecuentemente para calmar nuestro estado emocional.

Es claramente identificable que cuando estamos ansiosos o tenemos problemas emocionales o etapas de estrés muchas personas responden aumentando grandes cantidades de comida.

En la depresión se da un aumento o una disminución de la ingesta de comida, para estas personas la comida actúa como una herramienta para sentirse mejor, como un asidero para calmar su estado anímico, esto es debido al triptófano el cual libera serotonina la carencia de serotonina causa tristeza, angustia síntomas que pueden estar relacionados con la depresión.

El triptófano es un aminoácido que o produce nuestro organismo por lo que es necesario obtenerlo de los alimento. Por lo que los alimentos ricos en triptófano resultan antidepresivos naturales. La serotonina se encarga de equilibrar los niveles de neurotransmisores, de este equilibrio depende nuestro bienestar y estabilidad emocional, de manera concreta, la serotonina está relacionada con una mayor sensación de bienestar, relajación, mejores patrones de sueño, mejor estado de ánimo.

Comer en base a nuestras preferencias

Si a la hora de comer solamente nos guiamos por nuestras preferencias y no en base a las necesidades nutricionales, si abusamos de comidas poco sanas e incluso perjudiciales por el contenido de azucares o grasas trans, podemos dar lugar a problemas relacionados con el aumento del colesterol, que pueden tener resultados directos y nefastos en nuestro sistema cardiovascular.

Abusar del acto placentero de comer, puede dar lugar a una adicción a determinado tipo de comida. Al igual que pasa en otras adicciones como la cocaína, la comida pone en funcionamiento los receptores de dopamina, neurotransmisor vinculado con el placer, el cual está muy relacionado con el sistema de recompensas. De manera concreta, nuestro cerebro está conectado de tal manera que garantiza que se repitan las actividades que producen recompensa y/o placer, cada vez que se activa este circuito de recompensa, el cerebro identifica que está ocurriendo algo importante que necesita recordar para que de este modo se pueda repetir en otras ocasiones y nos enseña a hacerlo una y otra vez sin pensar en ello, es decir automáticamente.

Esto no quiere decir, que no disfrutemos de la comida, debemos aprender a saborear con detenimiento y a disfrutar del placer que este acto nos produce, siempre teniendo en cuenta que la alimentación ha de ser equilibrada por lo que no sólo debemos limitar o restringir nuestra ingesta a los alimentos que más nos gustan, sobre todo si estos tienen alto aporte calórico derivado de las grasas (saturadas) y los azucares (refinados).

De vez en cuando la persona se puede permitir consumir algún capricho, no hay peor resultado que el de la restricción ante los alimentos “prohibidos” generando en la persona niveles de ansiedad elevados que son los que acaban induciendo a los atracones. Este es el círculo vicioso que se da en las personas que se involucran en continuas dietas restrictivas sin éxito.

 

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