La Anorexia, Una No tan Silenciosa Enemiga

La anorexia nerviosa es un trastorno alimenticio caracterizado por un miedo irracional a la ingesta de alimentos, así como una pérdida drástica de peso que puede llegar a amenazar la vida de persona que la padece. Los pacientes que sufren de anorexia nerviosa poseen una imagen corporal distorsionada y un miedo obsesivo y extremo a engordar, incluso cuando tienen un peso muy por debajo del saludable. Las personas con anorexia, no necesariamente pierden el apetito sino que controlan  y restringen de forma obsesiva la ingesta de alimentos.
Este problema resulta si cabe más complejo por la edad en la que suele aparecer, la adolescencia o la edad jóven adulta. Considerando que es una epoca de mucha vulnerabilidad y poca madurez, en donde la presión del grupo de iguales es muy fuerte. Sin olvidarnos de la importancia que ejercen los canones de belleza que la sociedad nos transmite mediante la publicidad.

Este trastorno psicológico es padecido en su mayoría por mujeres, en un 85 y  90 por ciento, siendo igualmente dañino en los varones en los que suele pasar más desapercibido.

Algo significativo de este trastorno es que la relación con los alimentos se ve dramaticamente afectada. La persona con anorexia identifica los alimentos como si fuesen el “enemigo”, teniendo en cuenta que alimentarse es una de las necesidades básicas de la supervivencia.

Conductas que pueden evidenciar el trastorno de anorexia:

La negativa a comer delante de otras personas.

Cortar los alimentos en trozos pequeños y reordenarlos en el plato en un esfuerzo por evitar ingerirlo.

Ejercicio excesivo.

Toma de laxantes y diuréticos de manera excesiva.

Productos para controlar el peso.

Consumo de determinadas sustancias, como la cocaína que ayudan a reducir el apetito y ayudan a quemar calorías (esto puede darse en jóvenes adultos y las consecuencias empeoran).

Una de las grandes dificultades que los familiares y profesionales se encuentran, es que la persona que tiene anorexia se niega a reconocer que padece esta condición. Esta situación puede resultar de gravedad ya que muchos pacientes se mantienen muy por debajo de su peso adecuado, pudiendo llegar a correr riesgo su vida, debido a la absoluta distorsión con la que ven su imagen reflejada en el espejo y al miedo intenso hacia la grasa corporal.

Signos físicos de la anorexia:

Como pérdida severa de masa múscular.

Empobrecimiento o perdida del cabello.

Uñas quebradizas.

Sensibilidad extrema al frío y piel amarillenta y seca.

Otros síntomas pueden ser; pérdida  de masa ósea, alopecia, boca seca, presión arterial baja, amenorrea (carencia de periodos mentruales).

En los casos severos la anorexia puede dar lugar a fallo hepático, renal, problemas tiroideos. Incluso puede alterar las funciones cerebrales causando enlentecimiento del pensamiento, depresión y dificultad para concentrarse. La consecuencia más dramatica, sin duda, es el fallecimiento del paciente.

Es necesario resaltar que si no se trata, la anorexia nerviosa probablemente permanezca durante toda la vida. Dado que las personas que padecen esta problemática son incapaces de reconocer su propio problema, y mucho menos de encontrar soluciones, por lo que acaba cronificandose.

Siendo de suma importancia que los tutores legales (en caso de ser menores) o el propio afectado se ponga en manos de un profesional. Y en muchos casos es necesaria la hospitalizazión si se considerase que el peso está muy por debajo de lo normal.

El papel de la familia y amigos es muy importante, ya que desde la distorsión extrema con la que se ven a sí mismos, hace que el paciente no quiera ponerse en manos de profesionales porque eso significaría recuperar un peso normal, que para ellos no lo es y por tanto tener que engordar.

Tratamiento de trastornos alimentarios

Una parte importante del tratamiento se basa en el asesoramiento nutricional, durante el cual el paciente aprende sobre sus necesidades nutricionales, cómo satisfacerlas y cómo desarrollar patrones de alimentación saludables.

Tratar la anorexia nerviosa implica realizar un plan de tratamiento, el cual debe incluir; asesoramiento psicológico (parte esencial). La terapia cognitivo-conductual, ayuda a que el paciente identifique y desafíe sus propios puntos de vista, ideas y pensamientos irracionales que dan lugar a comportamientos relacionados con el trastorno alimentario, estos pensamientos se reemplazarán por otros funcionales, y se les dará pautas para que instauren hábitos saludables.

La terapia grupal es una buena opción, que ofrece al paciente la oportunidad de interactuar con otras personas con su mismo trastorno, de sentirse menos aislados y de encontrar otros lugares para desafiar su comportamiento destructivo y aprender nuevas herramientas para comer y  en definitiva vivir.

La asistencia médica es fundamental, a la hora de valorar el estado físico del paciente, valorando también si necesita tomar medicación por otros problemas concomitantes (colaterales) como la depresión o la ansiedad.

 

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